6 Horas De Historias En Un Hospital

Hace un par de semanas alguien de mi familia cercana me pidió que le acompañara a un hospital, pues tenía que hacerse un procedimiento quirúrgico ambulatorio y pues necesitaban a alguien que estuviera presente allí en caso de que surgiera algo. Digo hospital, porque, aunque en realidad tiene como nombre “Clínica….” según la definición de la RAE clínica es un establecimiento donde se diagnostican enfermedades, más al estilo de un consultorio que de un complejo que incluye urgencias, cirugías y hospitalización. Pero como en nuestro país nos gusta cambiarle el nombre a todo, cambiado lo parido por lo expulsado, los reflujos por ardores, las malparidas por las traicioneras y lo puesto por colocado, para que todo suene menos vergonzoso, esta “clínica” no podría ser la excepción.

Pero en fin, luego de permanecer en ese lugar por 6 largas horas me doy cuenta porque las series de medicina nunca sufren por falta de historias, desde que llegué hasta que me fui parecía estar en el set de E.R o de Grey’s Anatomy, todo era drama, emoción e historias interesantes. No es que nunca haya estado en un hospital, pero en muy pocas ocasiones había tenido la oportunidad y el tiempo de ver con detalle lo que sucedía.

embarazada
Ser padre... una tarea muy estresante incluso desde el embarazo.

Las Embarazadas: Apenas llegué e ingresaron a la persona que acompañaba, se sentaron en la sala de espera dos mujeres. Una de ellas iba acompañada de su esposa y de su suegra, primeriza, muy joven, de unos 24 o 25 años, aunque definitivamente el embarazo le había quitado mucho de su aún evidente belleza por cuenta de la hinchazón y el sobrepeso, su esposo se veía bastante preocupado, ella se quejaba de un dolor no muy fuerte pero constante en la parte baja del abdomen y al parecer tenía la presión bastante alta, había estado en Urgencias y le dieron la orden para que se atendiera con el médico. Lo que siguió fue aún más tenebroso, la otra embarazada se veía pálida y bastante decaída, de acuerdo a lo que su esposo y su amiga le contaban a la suegra de la otra embarazada, había tenido una cesárea un par de meses atrás y pues había estado sangrando todo aquel tiempo, el médico le dijo que aquello era normal, pero luego de que pasaron las semanas era evidente que las cosas andaban mal, al parecer el ginecólogo no le hizo bien la limpieza y quedaron restos de la placenta o algo así en el útero de la mujer lo cual desencadenó en una infección que ya amenazaba con convertirse en una sepsis, lo cual es bastante delicado. No pude saber nada más de estas embarazadas puesto que debía moverme a la sección de cirugías. En ambos casos, parecían ser los esposos los que llevaba la carga más pesada, ambos evidentemente salieron de sus trabajos para estar con ellas y la situación, sobre todo en el segundo caso parecía estarles agregándoles una presión enorme. 

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La vida y la muerte, dos caras de la misma moneda.

La Vida y La Muerte: En la sección de espera de cirugía, había varios grupos, ambos estaban esperando un nuevo miembro de la familia, por alguna razón estos nuevos miembros no podían llegar al mundo de manera natural, sino por medio de cesárea. Esta fue la espera más prolongada, tuve que pasar cerca al área de hospitalizaciones para distraerme un poco. Justo en ese lugar se desataba una discusión tenaz, había dos hombres y una mujer, pasados de los 60 años, evidentemente eran hermanos y discutían por su mamá, uno de ellos decía furioso que apenas la anciana llegó a la “clínica” debían haberla ingresado a Cuidados Intensivos, seguido de una diatriba en contra de los servicios médicos en esta ciudad, respaldado por momentos por la mujer. Regresé de nuevo a la espera de cirugía, una enfermera o doctora, no se, salió del “Área Restringida” y anunció que todo había salido bien y que era una niña; los trece acompañantes de la mujer (si es que no eran más) saltaron de la dicha, pero ninguno de ellos pudo entrar a ver a la madre, o al bebe. Lo que si le pidieron de inmediato fue un pote de alimento para bebe, la pesadilla de cualquier padre. Seguido de aquél jubilo por la llegada de un nuevo ser a un mundo que parece estar condenado por la tensión entre Irán-Estados Unidos-Rusia-Israel, a poco metros de allí se escuchó el llanto inclemente de los hermanos que había visto un rato atrás, la anciana había muerto y sus hijos lloraban, seguidamente llegó otra de las hermanas a las que no tuvieron que decirle nada para comprender la situación. Llegaron algunos nietos que parecían estar más bien tranquilos con la noticia.

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Salud, el tesoro más precioso que debemos cuidar.

El Remate: Un rato después me anunciaron que mi familiar estaba en recuperación, y pues luego de hacer un par de vueltas entré a la sala donde se estaba recuperando. Una mujer entraba y salía de aquella habitación, tendría unos 45 años, bastante gruesa. Según lo que ella contó estaba allí desde las 6 de la mañana, y aquel día era el remate de semanas infernales, su esposo que trabajaba en construcción a pesar de sus 50 años, tuvo un accidente que le dislocó el hombro, luego de la urgencia donde le volvieron a colocar los huesos en su puesto, lo que siguió fue días y días de dolor y de desvelo. La mujer se quejaba, con justa razón, de que ninguno de sus cuatro hijos se había dignado a llamar a preguntar por la salud de su padre, ni tampoco a preguntarle si tenía hambre o necesitaba algo. Estaba desesperada, al hombre lo habían ingresado a cirugía desde las 2 o 3 y ya eran casi las 6. Luego de un rato volvió con las noticias de que el nervio del hombro estaba mucho más dañado de lo que los médicos creían y la cirugía iba a tomar mucho más tiempo. También estaba allí un muchacho, de no más de 14 años con la pierna vendada, cuando me atreví a preguntarle a la hermana, que parecía muy amable y simpática, que le había pasado al chico… pues me respondió que le habían metido un tiro. No me atrevía preguntar nada más, pero hasta hoy he tratado de barajar varios escenarios en los que un muchacho menor de 15 años termina con un disparo en la pierna. Luego de un rato dieron la orden de salida. La mujer aún estaba esperando noticias de la cirugía de su esposo, los familiares de la nueva madre aún estaban allí, aunque varios se había ido luego de la buena noticia y el otro grupo aún esperaba noticias de la cesárea de su familiar. Los familiares de la anciana difunta también estaban desperdigados, aunque me hubiese gustado ver el final de esas historias, para esa hora el cansancio y el hambre me tenían tan mal que cuando salí de aquel lugar me sentí, por fin, aliviado.

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