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A Los Que Votaron Por Santos.

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Felicitaciones. A todos los que votaron por Juan Manuel Santos, felicitaciones, ganaron. Ya sea que hayan votado sinceramente por una esperanza difusa de paz, o por los $50.000 que les dio Yahir, o por los puestos que les aseguraron Musa, Ñoño o Gerlein, los felicito. Ganaron.

Pero espero que así como hoy celebran y vindican su triunfo a los cuatro vientos, con expresiones de júbilo y arrinconando y menospreciado a todos los que se atrevieron a no votar por su candidato, tengan la entereza y la decencia de ser consecuentes con su voto. Espero que tengan claro que en el momento de votar por Juan Manuel Santos perdieron la autoridad moral y democrática de hacer oposición o control político a las políticas de su candidato, lo que dicho en otras palabras es que perdieron todo derecho a quejarse en los próximos cuatro años.

Espero que recuerden el sabor de la victoria, cuando el 1 de Enero de 2015 vuelva a subir el precio a la gasolina, vuelvan a subir los pasajes y en consecuencia todos los productos de la canasta familiar, para que a mitad de año salga SU candidato a decir con datos manipulados a decir que las cosas van de maravilla en el país porque la inflación acumulada no ha superado un dígito.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando se implemente el tratado de libre comercio con Corea del Sur, que acabará con cientos de empleos en el sector industrial en el país, poniendo en riesgo el pan de miles de colombianos. Para que luego salga SU candidato a decir que los beneficios del TLC ha superado con creces los perjuicios.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando vea en libertad a ladrones, asesinos y violadores por culpa de una justicia incompetente, a la que el gobierno no sólo no ha puesto en cintura, sino que encima les sube el sueldo como si estuvieran haciendo algo bien. Sólo para que SU candidato salga luego a decir que el DANE dice que la tal inseguridad no existe.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando el sector rural termine de arruinarse y nos toque comprar alimentos importados a precios exorbitantes. Para que luego SU candidato diga que se está haciendo un gran esfuerzo para garantizar el flujo de alimentos en el país.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando vean que la miseria que le aumentan por decreto al salario mínimo, mientras que el salario de los congresistas se duplica por aprobarle leyes al gobierno sin chistar. Para que luego SU candidato diga que era una medida necesaria para garantizar la gobernabilidad.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando vean como se consolidan las mafias electorales en las regiones por cuenta del flujo de dinero de los cupos indicativos, lo cuál terminará de destruir la ilusión de democracia que existe en este país. Para que luego SU candidato salga a decir que ese dinero es para inversión en obras sociales y no para comprar conciencias.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando tengan que pasar semanas para que les asignen una cita con un médico adolescente, que sólo sabe recetar ibuprofeno; cuando usted o un familiar suyo se enfermen y les toque esperar horas en una silla plástica a espera de que desocupen una cama; o de que la centro médico le niegue la remisión para poder facturarle todo lo que pueda a la EPS. O cuando, no lo quiera Dios, tenga que esperar una semana para que la EPS le apruebe un procedimiento que es de vida o muerte. Para que luego SU candidato salga a decir que ha hecho todas las reformas pertinentes a la salud.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando, a pesar de todo el tiempo que pasa en el colegio, su hijo, su sobrino o su primo, no pueda leer correctamente un simple parrafo, no pueda sacar una simple cuenta, o diga en televisión nacional que Gabriel García Márquez era el pintor que escribió Rin Rin Renacuajo. Para que luego SU candidato salga a decir que es el presidente de la educación.

Y sobre todo espero que tengan la entereza de quedarse callados cuando la tan anhelada “paz” por la que creyeron que votaron se traduzca en otro ciclo de violencia, peor que el anterior, nutrido por el dolor ocasionado por 60 años de asesinatos, robos y secuestros que están en vía de quedarse impunes.  Para que luego SU candidato salga a decir que la paz tenía sus riesgos.

Ganaron, sí, pero perdieron el derecho de protestar, de quejarse, de indignarse. Espero que puedan vivir con eso los ciento veintiséis millones de segundos que dure el próximo gobierno de Santos, cuyo peligro no es que nos convierta al castro-chavismo como algunos puedan pensar, sino que nos termine de hundir en la miseria, la inseguridad y la violencia,como bien lo hicieron sus pares políticos durante buena parte del siglo XX.

Disfruten ahora del sabor de la victoria de SU candidato, antes de que este les empiece a saber a mierda. Igual, sarna con gusto no pica.

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Ensayos Electorales (Parte 5): La Paz de las FARC.

Soy Colombiano. Y no hay nada que me emocione más que viajar por mi país. Desde los paisajes desérticos de la Guajira hasta los desfiladeros de miedo en la Cordillera Oriental, pasando por las hermosas plantaciones del Eje Cafetero, dudo mucho que haya un lugar en el Planeta Tierra que encierre tanta belleza como este rincón en el que tengo el privilegio de habitar. No creo que exista en el planeta Tierra un lugar donde la gente esté tan dispuesta a ser feliz, a divertirse, a ser libre, a dejar atrás todo. Y yo, como el resto de los casi 50 millones de colombianos, nunca he vivido en un país en paz. Y me pregunto cómo sería vivir en un país maravilloso como este, si encima no tuviéramos que preocuparnos por la guerra, por los balas, por los secuestros, por la violencia. Yo también quiero paz. Pero así como quiero la paz, estoy 100% convencido de que la paz que Juan Manuel Santos nos quiere meter por los ojos y sobre la cuál quiere basar su reelección, no es el camino para ese país maravilloso que yo y tantos millones de colombianos hemos soñado.

Las FARC nacieron del hecho violento más nefasto del Siglo XX: el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán (el del billete de mil), candidato liberal, muy al estilo provocador de Gustavo Petro, que prometía acabar con la injusticia social, ayudar a los pobres y todo ese discurso revolucionario que bien hizo famoso a  Juan Domingo Perón y su señora esposa. Gaitán polarizó a Colombia, igual que lo hace ahora Petro, y por eso su muerte desencadenó una ola de violencia que se extiende hasta nuestros días.

Pero no fue el asesinato de Gaitán per se, el causante de la aparición de las FARC, fue la sensación de injusticia que provocó que nunca se esclareciera por completo el crimen, o al menos no como todo el mundo esperaba que se resolviera. Tal como hoy en día todos estamos seguros que Laura Moreno y Carlos Cárdenas tuvieron que ver con la muerte de Luis Andrés Colmenares, en esa época todo el mundo estaba seguro que “los conservadores” (así, en general) habían estado detrás de la muerte de Gaitán y no estaba dispuestos a aceptar otra respuesta. Este vacío de justicia y el profundo abandono en el que se encontraba (al igual que ahora) el sector rural , fueron la semilla que dio origen a las FARC.

Hoy, casi 70 años después de la muerte de Gaitán y a escasos minutos de cerrarse las urnas de la segunda vuelta presidencial de 2014, se habla de paz, como si con el acuerdo, las firmas y hasta el referendo que hagan los colombianos de dicho proceso, la paz fuera a reinar por siempre en nuestro país.

No, la paz, en el caso que estuviéramos dispuestos a creer en las intenciones de paz de las FARC, no proviene de la firma de un montón de papeles en La Habana. Proviene de la justicia, misma que no sólo no se está negociando con las Cuba, sino que está completamente ausente de la faz del territorio colombiano. Pero empecemos con la guerrilla.

Para los que creen que sólo porque las FARC firmen un papel,estarán absueltas de 60 años de crímenes monstruosos, están muy equivocados. Existen demasiados colombianos, muchos con cierto grado de poder, que tocados por la infamia de las FARC (secuestros, asesinatos, robos, etc) no estarían dispuestos a dejarse salir con la suya a esos mismos que salen sonriendo para la foto en La Habana. Y habremos pasado más tiempo en un proceso de paz, que en esa misma paz.

Y por fuera de las FARC, la creciente injusticia que vemos a diario. Ladrones y asesinos que salen libres, juicios que favorecen a los más ricos, una justicia contaminada y sucia que sólo deja en la cabeza de los colombianos la idea de que hay que hacer algo, algo urgente y radical para cambiar las cosas de una vez por todas. Y será la justicia, más que la desigualdad o el hambre las que definirán un proceso de cambio que estará muy lejos de ser pacífico.

El Paro Agrario fue apenas un pequeño sorbo de lo que se viene para Colombia si encima de que no hay justicia, hay impunidad para unos pocos, sobre todo si es un grupo criminal de 60 años. En este momento se cierra las urnas, y Colombia habrá tomado la decisión final que definirá su destino en el futuro cercano. Ojalá el candidato que gane comprenda que la única manera de alcanzar la paz es brindándole justicia al pueblo.

Amanecerá y veremos.

Ensayos Electorales (Parte 4): La Economía Colombiana y Las Elecciones.

Traducción Libre del Artículo “In Colombia’s Election, It’s The Economy (Not FARC), Stupid” escrito por Kevin Lees y publicado en Suffragio.org

La segunda vuelta de la elección presidencial en Colombia ha sido etiquetada como una decisión trascendental entre la guerra y la paz. Juan Manuel Santos, el presidente en ejercicio, ha moldeado su gestión (y por ende su campaña) basado en las negociaciones que actualmente se llevan a cabo con las Fuerzas Revolucionarias de Colombia (FARC), un grupo de izquierda, nacido en 1964, a partir de los embrollos políticos que surgieron del asesinato del candidato liberal Jorge Eliecer Gaitán en 1948 y de la violencia que siguió la década siguiente al magnicidio. En los últimos 50 años, las FARC se han convertido en la piedra en el zapato para lograr una Colombia verdaderamente pacífica, teniendo en cuenta que los oscuros días del narcoterrorismo provocado por los carteles de Cali y Medellín hace rato son historia.

El oponente de Santos, Oscar Iván Zuluaga es el protegido del ex-presidente colombiano Álvaro Uribe Velez, quien rompió relaciones con Santos a partir de las negociaciones con las FARC. Santos fungió como Ministro de Defensa en el gobierno de Uribe y ganó la presidencia en 2010, con el respaldo total del ex-presidente, quien esperaba (al igual que muchos colombianos) que continuara la misma presión militar que Uribe había demostrado contra las FARC en su gobierno.

Cuando las FARC ofrecieron la posibilidad de unos diálogos de paz, de manera sorpresiva, Santos aceptó la oferta y los diálogos empezaron en Octubre de 2012 (Con la promesa que si no estaban terminados en un año, se levantaría de la mesa, promesa que no se cumplió). Las conversaciones fueron diseñadas para lograr acuerdos en cinco puntos principales: 1) Reforma Agraria y Desarrollo Rural, 2) Participación Política, 3) Cese al Fuego y Final del Conflicto, 4) Narcotráfico y 5) Comisión de la Verdad y Reparación a las Víctimas (curiosamente, no a las víctimas de las FARC).

Estas conversaciones han alcanzado acuerdos en 3 de los 5 puntos, más recientemente en el fin del narcotráfico; más de dos décadas después de la muerte de Pablo Escobar y de la decadencia definitiva de todos los carteles del narcotráfico, las FARC se han convertido en el primer productor y conducto principal de cocaína y otras drogas no sólo en Colombia, sino en todo el ámbito del Norte de Sudamérica y el Caribe.

Zuluaga no ha dicho explícitamente que quiera acabar con los diálogos en caso de que sea elegido presidente. Sin embargo, ha dejado en claro que de ser elegido el próximo 15 de Junio (¡hoy!) impondrá condiciones que los líderes de las FARC estarían muy poco dispuestos a aceptar, prácticamente dando por terminada la mejor oportunidad en medio siglo de negociar una salida política a la insurgencia de izquierda, que seguiría luego de la exitosa campaña militar de Uribe-Santos que diezmó efectivamente a las FARC, si bien no la eliminó por completo. Sin embargo, los colombianos no le guardan ninguna simpatía a las FARC, tal y como lo revelan las encuestas, aunque en principio, expresan cierto grado de apoyo por el proceso de paz.

Así que la elección es realmente trascendental y el resultado casi seguramente determinará la continuidad de las conversaciones.

Sin embargo, esa NO parece ser la razón por la que Santos parece estar perdiendo las elecciones, al quedar en segundo lugar en la primera ronda el 25 de Mayo.

Mary O’Grady, columnista del Wall Street Journal, realiza un análisis de la elección colombiana que falla por completo en las razones por las que Juan Manuel Santos se encuentra en tales aprietos de cara a la segunda vuelta electoral el 15 de Junio:

Hace un año Santos (mitad liberal económico, mitad populista pasado de moda) parecía seguro en su puesto. El Producto Interno Bruto aumentó en un 4.7% de 2010 a 2013 y en 2011 la deuda colombiana ganó el estatus de grado de inversión de las tres principales entidades crediticias en los Estados Unidos. Si Santos hubiese aprovechado este logro, podría haber ganado la primera vuelta. La mayoría de los votantes entre la política económica de Santos y Zuluaga, pero al hacer de la paz su caballito de batalla electoral, dejó la puerta abierta a sus puntos más débiles.

(La señora como que no tiene ni idea que Zuluaga fue el Ministro de Hacienda de Uribe, y que en parte por él se logró el grado de inversión para el país.)

De acuerdo con O’Grady (y para ser honestos, de muchos otros columnistas) Santos estaría ganando ampliamente si hubiese cambiado el enfoque del proceso de paz, de cara a las elecciones. Mucho más fantasiosa es la noción de que el fuerte de Santos es la economía.

No lo es, de hecho es la economía el aspecto de la política de Santos, que más amenaza su reelección. Él podría perder el próximo 15 de Julio, no por las conversaciones que sostiene con las FARC en La Habana sino porque no ha ofrecido una solución a los ciudadanos del común, que sienten que han perdido demasiado en lo que para otros parece un comportamiento estelar de la economía.

Si Santos pierde este domingo, no será porque le haya dedicado demasiado tiempo a hablar con el líder negociador de las FARC, Iván Márquez, sino porque ni siquiera tomó en serio a los líderes campesinos que protestaron en su gobierno, como por ejemplo César Pachón.

Sí, Colombia está creciendo a una tasa del 5% anual, que para los estándares europeos o norteamericanos, califica como un crecimiento alto. Pero ¿Cuándo ha sido que la economía colombiana no ha crecido? Llámenlo “Realismo Mágico”, pero Colombia no ha enfrentado una recesión desde 1999 y la retracción de la economía en ese año, marca la única vez desde el nacimiento de las FARC, que la economía colombiana no se ha expandido. Ese bajonazo en 1999, fue la primera recesión en la economía colombiana en 60 años (y ya sabemos por qué) y la segunda que sufrió en todo el siglo XX. Eso significa que la economía colombiana creció durante la segunda guerra mudial, durante La Violencia en los años 50 y durante el torbellino social que se produjo entre 1980 y 2000, donde Colombia fue catalogada como un Estado Fallido basado en el narcotráfico.

Está claro que para ganar la reelección es necesario que el presidente en funciones muestre resultados positivos en crecimiento económico, porque esa ha sido la tendencia histórica en el país por más de un siglo.  Pero eso no significa que los ciudadanos del común reciban los beneficios de tal crecimiento. El crecimiento económico de Colombia, que lo sitúa tercero en América Latina, después de Brasil y México, no significa nada para los agricultores, si las ganancias se quedan en un reducido número de personas en los grandes centros urbanos. La economía colombiana ha sido excelente para la minería y para la industria de servicios, pero muy pobre para la agricultura y la manufactura. Eso significa que detrás de las fabulosas cifras de crecimiento, muchísimos colombianos están luchando.

Casi improbablemente, Zuluaga ha surgido como la voz más populista y carismática en política económica. Un tecnocrático ex-ministro de hacienda, que aún es visto como el suplente de Uribe, Zuluaga se ha conectado con los electores con sus programas de creación de empleo y el incremento del gasto en bienestar social, aunque en gran medida está de acuerdo con Santos sobre el curso que debe seguir la economía política en Colombia. Ambos candidatos apoyan el libre comercio, la liberalización y otras políticas neoliberales en boga.

Zuluaga y Uribe (que ganó la elección al Senado en Marzo) realizan su campaña con el eslogan “Mano Firme, Corazón Grande”, podría ser más bien “Mano Firme, Billetera Abierta”. Zuluaga ha repetido continuamente en su campaña llevar el crecimiento económico al 6%, así como toda clase de beneficios económicos, incluyendo condonación de créditos para los pequeños productores  y la eliminación de impuestos a la maquinaria agrícola. Zuluaga ha prometido incrementar el gasto social en salud, educación y vivienda, financiado en parte por los impopulares impuestos estatales.

Aunque Santos no fue lo suficientemente tonto para utilizar un eslogan de campaña como “Colombia, vamos de maravilla”, todo en su presidencia y ahora en su campaña de reelección, sugiere que ha sido demasiado complaciente en lo referente a esos problemas sobre los cuales Zuluaga ha conseguido ganancias.

Los agricultores son un ejemplo de eso y no en balde, Santos ha pasado gran parte de su campaña pidiendo disculpas por ignorar sus preocupacioens. El pasado Agosto, incluso, se negó a reconocer que los agricultores estaban en paro. Pachón se ha negado a apoyar a Santos o a Zuluaga, notando que ambos candidatos sostienen principios neoliberales, ero Zuluaga ha sido más exitosos ganando el apoyo de otros grupos de agricultores en la última semana y Pachón ha sido particularmente duro al referirse a la indiferencia de Santos. Cuando se le preguntó sobre las iniciativas de los dos candidatos para el sector rural, Pachón expresó su decepción con Santos diciendo que el presidente no intentó acercarse a los campesinos durante estas elecciones y constantemente los ha “subestimado”.

“El presidente Santos no se quiere reunir con nosotros. SI él no quiere hablarnos ahora ¿cómo pretende hacerlo en los próximos 4 años? No nos hizo caso en el paro, no nos da respuestas claras, no nos da recursos a los campesinos. No podemos comunicarnos ni con el ministro ahora, estamos hablando con subordinados que no tienen poder en la toma de decisiones” dijo Pachón.

Después de la primera vuelta, pronostiqué que se formaría un “Frente por la Paz”, con los elementos de la política colombiana de centro, izquierda y del socialismo, todos unidos detrás de la figura de Santos (¡Acertó!) Algunos colombianos predicen que la elección se sentirá como la de elección en Francia de 2002, en la cual todo el el espectro político se unió con Jacques Chirac para oponerse al xenofóbico Jean-Marie Le Pen.

Pero eso no ha sucedido, y es otra muestra que detrás de los titulares sobre las FARC, el catalizador del ascenso de Zuluaga han sido las condiciones económicas. Aunque Clara López, la candidatas del Polo Democrático, ha sumado su apoyo a Santos, muchos de sus seguidores no la respaldaron. El ex-alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, que finalizó en un increíblemente pobre quinto ligar, no sumó su apoyo a ningún candidato. Esto sugiere que las conversaciones de paz no son tan importantes para la mayoría de colombianos como las diferencias ideológicas en política económica.

Santos tiene el apoyo de varios grupos que alguna vez apoyaron a Uribe, incluyendo el Partido Liberal Colombiano, el Partido de la U, y Cambio Radical. Zuluaga tiene el apoyo del partido creado recientemente por Uribe, Centro Democrático y luego de la primera vuelta, el apoyo de Marta Lucía Ramirez, la candidata del Partido Conservador Colombiano.

Si Santos pierde el domingo, casi seguramente las conversaciones con las FARC terminarán, pero si eso sucede,  no será exclusivamente por los intentos de Santos de llegar a acuerdos con las FARC. Las negociaciones, que representan la mejor oportunidad de Colombia, en medio siglo de salir de la guerrilla y del narcotráfico, para llegar a una existencia más normal y pacífica caería víctima de la victoria de Zuluaga, pero la correlación, en este caso, no necesariamente indica causa.

Las cursivas son mías.

Ensayos Electorales (Parte 3): ¿Por Qué Sigue Ganando El Uribismo?

En Colombia, desde el año 2002, se han llevado a cabo 5 elecciones presidenciales, todas con una característica en común: todas fueran ganadas por el Uribismo. Desde la elección de 2002, tocada profundamente por el estrepitoso fracaso de los diálogos de paz en la mal llamada “Zona de Distensión”, el secuestro de la candidata presidencial Ingrid Betancourt y por el desplome de todos los indicadores sociales y económicos, el fenómeno político que encabezó el entonces ex-senador y ex-gobernador de Antioquia, Álvaro Uribe Velez ha venido arrasando elección tras elección, aunque con una considerable disminución a partir del pico más alto en 2006 con la victoria de Uribe en primera vuelta con una popularidad del 64%, hasta el primer lugar de Oscar Iván Zuluaga  en las pasadas elecciones con el 30%, lo que obliga a la celebración de una segunda vuelta.

A los anti-uribistas acérrimos se le van las horas pensando en las razones que tiene el pueblo colombiano para votar por una política que planteó una austeridad en todos los sectores de la economía, contó con socios sumamente cuestionables como Salvador Arana y Jorge Noguera, firmó los más importantes Tratados de Libre Comercio (TLC); una política salpicada de escándalos como la parapolítica, la Yidispolítica, los falsos positivos, el de Agro Ingreso Seguro y las chuzadas que tuvieron como consecuencia la desaparición del DAS… ¿Por qué sigue la gente votando masivamente por el Uribismo? La respuesta es mucho más sencilla de lo que parece: Álvaro Uribe Velez es el precio que Colombia está dispuesta a pagar para deshacerse para siempre del flagelo de la guerrilla.

Para tratar de entender un poco mejor la situación, tenemos que recordar donde estaba el país el 20 de Febrero de 2002.  Ese día, luego de tres años y medio, el entonces presidente Andrés Pastrana Arango da por terminado el mal llamado “Proceso de Paz” con el grupo guerrillero de las FARC, proceso que se llevó a cabo en una amplia zona del Sur-Oriente del país, tan grande como Suiza.  Cuatro años antes, Colombia había confiado en las intenciones de paz de la guerrilla, confianza que fue completamente destruida por los hechos violentos que cometió ese grupo en ese periodo de tiempo y que sirvieron para que recibieran de manera muy merecida el adjetivo de “terroristas”.

Mesa Negociación
Colombia no ha perdonado la burla de las FARC, ese ha sido el principal combustible del Uribismo.

El primer golpe de la guerrilla a Colombia ocurrió el 7 de Enero de 1999, cuando Manuel Marulanda Velez no asistió a la instalación de la mesa de negociaciones, la sola imagen de Andrés Pastrana, sentado solo como un pendejo dio el primer indicio de lo que en siguiente sería evidente: las FARC se burlaban de Colombia y de sus deseos de paz. A partir de ahí la guerrilla practicamente convirtió a la zona de distensión en un país independiente, donde los guerrilleros cometían toda clase de atrocidades con total IMPUNIDAD.

La guerrilla , utilizando la intimidación y los asesinatos a sangre fría, se apoderó de todo lo que había en la zona de distensión. Era desde allí que se coordinaron las más crueles tomas guerrilleras de toda la historia, era desde allí que se planeaban las “pescas milagrosas” y era allí donde escondían a los secuestrados que obtenían en estas.  Y fue allí donde se planeo el secuestro de los 3 indigenistas estadounidenses  Ingrid Washinawatok, Laheenae Gae y Terence Freitas, para posteriormente darles de baja. Y Colombia lo vio.

Nunca antes Colombia había visto una carnicería como la perpetrada por las FARC en todo el país, y nunca antes se cometieron tantos secuestros de personajes de la vida pública, de soldados policías y de ciudadanos del común. Estos secuestros terminaron, en su mayoría, en ejecuciones extrajudiciales y otros en retenciones de hasta 15 años. Luego vinieron hechos como el secuestro del Avión de Satena, las infames “Leyes de las FARC”, el asesinato de Diego Turbay Cote, el asesinato de Consuelo Araujo, los secuestros de Alan Jara , Jorge Eduardo Gechem y de la candidata presidencial Ingrid Betancourt. Y Colombia lo vio.

La alta inestabilidad en ese oscuro periodo de la historia colombiana llevó a un éxodo sin precedentes, y no sólo era por la amenaza de la guerra y la violencia: la inestabilidad ocasionada por la sed de poder de las FARC llevó a una estigmatización de los colombianos, se nos cerraron las puertas en todo el mundo, la economía se estancó y las medidas que se tomaron para evitar el colapso total llevaron a los niveles más bajos de la capacidad adquisitiva. Y a Colombia no le quedaron dudas que los culpables de toda la situación eran las FARC.

En ese momento, Álvaro Uribe Velez apareció prometiendo exactamente lo opuesto que prometía Pastrana. Los colombianos votaron con Uribe con la convicción de que si la guerrilla no quería paz, entonces había que darles guerra y eso fue lo que obtuvieron. Los triunfos de Uribe como la muerte de Raúl Reyes y la liberación de los secuestrados de las FARC le dieron una justificación a las medidas de austeridad implementadas en su gobierno. Colombia estuvo dispuesta a sacrificarse para terminar de una vez por todas con las FARC.

Operación Jaque
La Operación Jaque y otros logros de Uribe hicieron que un gran sector de la opinión pública pasara por alto los escándalos en su gobierno.

Fue tal la popularidad de las acciones de Uribe y la sensación de que por primera vez en la historia un presidente salía a todo el país a trabajar (trabajar y trabajar) y de poner a todo su gabinete a hacerlo duro y parejo en los consejos comunitarios, que se pasaron por alto todos los escándalos que ocurrieron en su gobierno. La gran mayoría de los colombianos le perdonaron a Uribe todos los puntos negros de su gobierno, incluso antes de que se cometieran. Era simplemente el precio que había que pagar para deshacerse para siempre de ese plaga que  por 50 años ha frenado todos los procesos de desarrollo en Colombia.

Por eso no es tan sorprendente, que incluso con los millones de  (petro)dólares que se invirtieron entre 2002 y 2010 en financiar movimientos estudiantiles en universidades públicas y privadas, en sindicatos y en círculos de adoctrinamiento socialista, el Uribismo siga siendo una poderosa fuerza electoral. Para muchos el actual proceso de paz en La Habana sólo es una nueva versión de la burla del Caguán y no están dispuestos a arriesgarse a creer.

Los jóvenes que crecieron en la relativa seguridad del gobierno Uribe, sólo vieron sus escándalos y falencias y estuvieron muy poco dispuestos a perdonar, situación que tuvo eco en los procesos mencionados de adoctrinamiento patrocinados por las FARC que tuvieron lugar en colegios y universidades desde el 2002 hasta la fecha.

Estos procesos de perdón y odio selectivo han fortalecido la polarización que en lugar de paz, sólo traerá otro círculo de violencia y luego otro y otro y otro y así hasta el fin de los tiempos.

No Más Farc
La marcha contra las FARC es la mayor prueba que un gran sector de la población aborrece a ese grupo guerrillero.

Ensayos Electorales (Parte 2): Colombia, País de Derecha.

Izquierda y Derecha. ¿A que hacen referencia estos términos que aparecen tan ubicuamente en tiempos de campaña electoral? Muchos en Colombia han hecho la analogía errada de que Izquierda es sinónimo de FARC, ELN y terrorismo y que la derecha es sinónimo de paramilitares, motosierras y asesinatos selectivos. Esa conclusión peligrosamente simplista es propia de aquellos individuos que no quieren, o en definitiva,no pueden hacer un análisis más complejo del espectro político, no sólo en Colombia, sino en todo el mundo.

Revolución francesa
Izquierda y Derecha, términos originados en la revolución francesa.

Los términos curiosamente tuvieron un origen común. Corría el año de 1789 en Francia, la Revolución se traducía finalmente en un gobierno de carácter republicano, con tres ramas del poder independientes las unas de las otras, sistema que se copiaría extensivamente en todo el mundo en los años sucesivos. Precisamente fue este recién nacido experimento republicano, más exactamente en el parlamento que se acuñaron los términos Izquierda y Derecha. Mientras los representantes que favorecían la tradición, los aspectos religiosos y la monarquía, se sentaban en la parte derecha del recinto;  los partidarios de la secularización y la república lo hacían en la parte izquierda.

Hoy en día se entiende la Izquierda como el sector de la política evidentemente progresista, cuya principal preocupación es la de apoyar a aquellos que no pueden ayudarse a ellos mismos, los “oprimidos”, dirían algunos de sus fervientes militantes. La Izquierda, al menos en teoría, es un sector idealista y que cree en la igualdad a ras. La izquierda tiene a favorecer la carga impositiva, como soporte a la política de “redistribución de la riqueza” ; de cubrimiento universal en salud y educación y numerosos subsidios para diferentes sectores de la población.

La Derecha, en el otro extremo del espectro político, tiene como principales preocupaciones la conservación de los valores, la libertad económica y la equidad. El pensamiento de derecha se basa en la esperanza de que todos los individuos en una sociedad tienen la capacidad y la oportunidad de salir adelante. Así mismo se basa en la idea de que los mercados deben ser lo más libres posible, siempre que no atenten contra los intereses del Estado. La Derecha es partidaria de un Estado mínimo, con reducidas cargas impositivas donde es el individuo, con su trabajo y talento, el que debe proveerse.

Teniendo en cuenta estas definiciones y el escenario electoral que se presentó para la primera vuelta presidencial en Colombia el pasado 25 de Mayo, es más que evidente que Colombia es un país de derecha. De los 5 candidatos que se presentaron a la elección, 4 eran de ideología claramente de derecha: Marta Lucía Ramírez, Enrique Peñalosa, Juan Manuel Santos y Oscar Iván Zuluaga; mientras que solamente 1 pertenecía a la corriente de izquierda: Clara López Obregón.

Clara López, en lo que ella misma consideró una victoria histórica de su partido, alcanzó apenas el 15% de los votos válidos, que sumados con la mitad de los votos de Enrique Peñalosa, que estaba en alianza con el izquierdista movimiento progresista, llegarían apenas a un 20% de el total de votos válidos.

Resultados Primera Vuelta Presidencial 2014
Resultados Primera Vuelta Presidencial 2014

Resulta interesantísimo que en Colombia, uno de los países menos productivos del mundo, donde se esperaría que la población estuviera más inclinada a la izquierda, vote de manera tan masiva por candidatos de clara tendencia derechista ¿Por qué? Considero que hay (al menos) tres razones principales: religión, guerrilla y chavismo.

Con un 86% de población religiosa, Colombia es uno de los países más religiosos del mundo, ocupando la posición número 13 en proporción de población de tendencia Cristiana. Pero no hay necesidad de conocer las cifras para darse cuenta de la índole religiosa en nuestro país, donde hasta en la forma de saludar se escuchan expresiones como “Dios te bendiga” y “Amén”. No sólo eso, basta con mirar la asistencia a las iglesias católicas, cristianas y evangélicas para darse cuenta que la religión en Colombia está lejos de perder popularidad.  Y teniendo en cuenta que la Izquierda favorece prácticas que la religión considera pecaminosas como el aborto y el matrimonio gay, no sorprende que toda esta población religiosa se volque a los candidatos de derecha.

Semana Santa en Popayán, una de las numerosas expresiones religiosas en Colombia.
Semana Santa en Popayán, una de las numerosas expresiones religiosas en Colombia.

Y si la religión constituye una fuerte incentivo para no votar por la izquierda, la guerrilla sí que termina de hacer el trabajo. Un grueso sector de la población colombiana literalmente aborrece a la guerrilla, no por nada en todas las encuestas aparece con una popularidad cercana a 0%; y es que 50 años de secuestros, narcotráfico, minas quiebrapatas, asaltos a poblaciones, carros-bomba, collares-bomba, niños-bomba y otra serie de atrocidades sin nombre han tenido su efecto en la psique de los colombianos, quienes asocian a este flagelo con los partidos de izquierda (que suelen defender las acciones de la guerrilla a cada rato) razón por la cuál no le tienen ni cinco de confianza.

collar bomba
A Colombia no se le ha olvidado esto…

Por último, si la religión y la guerrilla no fueran suficientes, el chavismo terminó de orientar al país a la derecha. Para los colombianos, Venezuela fue por décadas, el equivalente de Estados Unidos para los mexicanos: un país rico que ofrecía empleo y divisas para sostener sus familias. Muchos colombianos tienen familiares que emigraron a Venezuela buscando mejores oportunidades y muchos las consiguieron… hasta que llegó el chavismo. A partir de entonces la dirección del flujo de emigrantes se invirtió y no sólo fue que muchos de los colombianos residentes allá decidieron regresar, sino que hasta los mismos venezolanos empezaron a abandonar su país para radicarse en Colombia.

El hecho de que un gobierno de izquierda haya prácticamente arruinado a uno de los países más ricos del mundo dejó su huella en los colombianos, muchos de los cuales conocen de primera mano como era el vecino país ANTES de la hegemonía chavista y la perspectiva de convertir a Colombia en otra Venezuela no cae para nada bien. Mucho más cuando se recuerdan los discursos de Hugo Chávez donde no ahorraba insultos para nuestro país y sus habitantes, hasta el punto de mandar tanques a la frontera.

Es entonces que Colombia es un país de derecha, no tanto porque su población esté de acuerdo con el libre mercado, o con la estratificación social, o la desigualdad; sino sencillamente porque es una población religiosa, golpeada por 50 años de guerrilla y por los embates económicos y morales de la izquierda chavista que gobierna en Venezuela.

El hecho de que uno de los candidatos para la segunda vuelta haya empezado a utilizar expresiones izquierdistas para atrapar incautos podría, en lugar de ayudarlo en su objetivo, terminar de hundir sus aspiraciones reeleccionistas. En menos de 36 horas lo sabremos.