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Peor Era Uribe… (?)

Peor era Uribe

  • ¿Que Juan Manuel Santos duplicó la deuda externa del país en su primer periodo y sigue la misma tendencia en el segundo, empeñando el futuro de nuestros hijos y nietos? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos haya usado la plata de la mermelada para fortalecer y perpetuar las mafias politiqueras y clientelistas en departamentos como Córdoba, para ganar votos, cometiendo fraude electoral? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que ya la plata de los prestamos a la banca internacional y la de la mermelada no alcancen para mantener a la voraz y corrupta clase política de este país y Santos quiera implementar una reforma tributaria, donde hasta a los gamines les toque pagar retención en la fuente? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que a pesar de que en ambas campañas Santos prometió a diestra y siniestra que no iba a subir los impuestos, que iba a unificar el IVA, pero en cambio está pensando en bajar el ingreso para pagar todos los impuestos  y subirle al impuesto de valor agregado? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos dijo en 2012 que la paz se firmaría en Noviembre de 2013 y ya estamos en Septiembre de 2014 y las FARC ya dijeron que no tienen ningún afán en firmar nada? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que ya volvieron en todo su furor las tomas a municipios, las masacres de soldados y policías, las pescas milagrosas y las extorsiones? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que las FARC asesinen niños que aún no caminan? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que las FARC extraigan fetos de mujeres indígenas en Nariño? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que usted no pueda sacar un celular en la calle por que le pueden meter una puñalada y encima si cogen al ladrón, lo dejan salir a la media hora? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que la Fiscalía se haya convertido en una oficina más del Palacio de Nariño bajo el mando de Santos, violando gravemente la división constitucional de poderes? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que en Colombia la rama judicial se convirtió en una mafia de pensiones, ineficiencia y lentitud y el gobierno les sube el sueldo a niveles exorbitantes? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que a pesar de la sobrepoblación de magistrados, senadores, representantes a la cámara y otros parásitos, no se haya hablado de una reforma estructural política y judicial, porque afecta el futuro de Roy, Musa y Ñoño? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que todos los herederos de la parapolítica están en la coalición de Santos? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que luego de haberlo prometido en sus dos campañas, la salud en Colombia no haya mejorado, sino empeorado en el mandanto de Santos? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos haya creado más burocracia para pagar favores políticos con platas públicas? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos haya reprimido la manifestación campesina con ataques bravucones del ESMAD? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos haya dicho que el “tal paro agrario no existe”? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos haya gestionado varios proyectos de ley para criminalizar la protesta? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que se permita un régimen inepto, ineficiente y megalómano en Bogotá, que hace lo que le da la gana sin ningún control, porque Petro votó por Santos? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Colombia perdió la mitad del territorio marino en el Caribe y Santos no haga ni diga nada? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que ciudadanos colombianos sufran a cada rato vejámenes, humillaciones y escupitajos de funcionarios del gobierno venezolano, y que Santos no diga nada, porque es el mejor amigo de Maduro? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Colombia viva la mayor burbuja inmobiliaria de la historia y que el gobierno esté feliz de la vida sin hacer nada al respecto? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que los bancos se hayan amangualado para cobrarle hasta la camisa a los ciudadanos que dejen parte de sus ahorros en sus cuentas? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que la educación esté cada vez peor, con estudiantes que son bachilleres sin saber leer, escribir o multiplicar? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que se haya establecido la cultura del “niño intocable” y sin responsabilidades…? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que ahora haya niños que asesinen maestros, compañeros y hasta sus propios padres y que salgan al año y medio con el expediente limpio? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos haya decretado que nadie es pobre si gana más de 7000 pesos diarios? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que la calificación internacional de la economía colombiana no haya hecho otra cosa que bajar y bajar por el uso desmedido de Santos de la tarjeta de crédito internacional y ya nadie confíe en el país? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Santos  prometió que devolvería las horas extras… y hasta el sol de hoy…  ? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que a su hijo lo robaron, lo violaron o lo mataron por la guerilla o los delincuentes comunes… ? No importa, peor era Uribe.
  • ¿Que Colombia se haga pedazos y se vaya al infierno? No importa, peor era Uribe.

#QueTal

Felices Cuatro Años de M…

Dedicatoria: Con mucho amor para mis amigos Bobo-Santistas.

Hoy, 7 de Agosto de 2014 les tengo dos noticias, una buena y otra mala ¿Cuál quieren primero? La buena, ok, empecemos con la buena: hoy, luego de 1461 días de negociaciones con asesinos, resultados paupérrimos en educación, compra de votos, clientelismo, paros en todos lados, deterioro de la seguridad, de la infraestructura vial e inacción frente a los eventos climáticos, entre otras perlas, termina el gobierno de Juan Manuel Santos. La mala noticia es que a partir de hoy empiezan otros 1461 días de lo mismo, claro que todo elevado a alguna potencia mayor que 2, porque a diferencia de los cuatro años anteriores, Santos no va estar tratando de lucir bien  como hasta ahora para ganar votos.

Sólo en este país macondiano,  donde la realidad parece todos los días superar la ficción, un inepto de la calaña de Juan Manuel Santos, que no hizo nada en 4 años, puede ganar la reelección por más de 900.000 votos. Pero esto no es tan sorprendente si analizamos la taxonomía de los 7,816,986 votantes del hoy reelecto presidente.

Por un lado tenemos a todos aquellos que votaron por él porque recibían algún tipo de beneficio económico, político o personal, por supuesto ahí tenemos a nuestro amigo Gustavo Petro, que a pesar de ser tan inepto como Santos, todavía tenía unos votos que ponerle, siempre y cuando el presidente se quedara calladito e inoperante (su estado natural) frente a los procesos de destitución y revocatoria en su contra. En ese mismo grupo tenemos a los “honorables” Ñoño Elias y Musa Besaile, que a pesar de que en cuatro años no hicieron nada en el congreso, en la pasada elección de senado obtuvieron las mayores votaciones por cuenta de los enormes “cupos indicativos” (léase MERMELADA) (¿) que usaron para andar pagando voluntades y favores en las elecciones (?) ¡Qué democrático!.

MermeladaPor ahí mismo, aunque con mucha menos plata, los empleados de los distintos (y fracasados) programas gubernamentales y por supuesto (no podían faltar) los beneficiarios de las famosas “casas gratis”, que puede que no tengan ni agua, ni luz, ni gas… ni transporte público, ni alumbrado público, ni vías…  pero que al menos es una casa y si no votaban por Santos los sacaban de allí a las patadas.  Pero ni con todo este montón de maromas antidemocráticas, Santos tenía la victoria asegurada, necesitaban el centavo para el peso, el último empujoncito y es allí donde la Ola Bobo-Santista llegó al rescate.

“¿La Ola Bobo-Santista? Pero ¿Qué es eso?” podrían preguntar algunos. Sencillo.

Bobo-Santista: (n) Dícese de aquel individuo que a pesar de clamar a diestra y siniestra que no es Santista, le hizo campaña a Santos, votó por Santos y celebró la victoria de Santos, dizque porque era el candidato de la paz (a pesar de que en su mandato la guerra se ha recrudecido) pero que en realidad lo hicieron porque odian a Uribe con toda su alma.

“Bueno, ya sabemos que es un Bobo-Santista, pero ¿Por qué es una “ola”?” Fácil, porque justo en el momento en que alguien se atreve a criticar alguna de las muchas estupideces que comete el presidente Santos, los Bobo-Santistas aparecen en cónclave con el mismo argumento “Peor era Uribe”… y cuando alguien le señala que votaron por Santos, salen con el cuento de “Yo no voté por Santos, voté en contra de Uribe”, tan genios, como si eso no hubiese venido siendo lo mismo.

 

Bobo Santista
“Bobo-Santista” descripción gráfica.

Pero hoy no es día de estar reclamándole nada a los Bobo-Santistas (entre los que se encuentran muchos simpatizantes de Petro, o Petro-Bobo-Santistas) hoy es día de felicitarlos, que gracias a su decisivo voto, hoy SU presidente (de ellos, mio no) toma posesión de su cargo, para darnos la bienvenida, no al futuro, como solía decir su gran aliado político y responsable de la crisis económica de los ’90, Cesar Gaviria, sino a la M…

¡Felices Cuatro Años!

Bobo Santistas

A Los Que Votaron Por Santos.

santos

Felicitaciones. A todos los que votaron por Juan Manuel Santos, felicitaciones, ganaron. Ya sea que hayan votado sinceramente por una esperanza difusa de paz, o por los $50.000 que les dio Yahir, o por los puestos que les aseguraron Musa, Ñoño o Gerlein, los felicito. Ganaron.

Pero espero que así como hoy celebran y vindican su triunfo a los cuatro vientos, con expresiones de júbilo y arrinconando y menospreciado a todos los que se atrevieron a no votar por su candidato, tengan la entereza y la decencia de ser consecuentes con su voto. Espero que tengan claro que en el momento de votar por Juan Manuel Santos perdieron la autoridad moral y democrática de hacer oposición o control político a las políticas de su candidato, lo que dicho en otras palabras es que perdieron todo derecho a quejarse en los próximos cuatro años.

Espero que recuerden el sabor de la victoria, cuando el 1 de Enero de 2015 vuelva a subir el precio a la gasolina, vuelvan a subir los pasajes y en consecuencia todos los productos de la canasta familiar, para que a mitad de año salga SU candidato a decir con datos manipulados a decir que las cosas van de maravilla en el país porque la inflación acumulada no ha superado un dígito.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando se implemente el tratado de libre comercio con Corea del Sur, que acabará con cientos de empleos en el sector industrial en el país, poniendo en riesgo el pan de miles de colombianos. Para que luego salga SU candidato a decir que los beneficios del TLC ha superado con creces los perjuicios.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando vea en libertad a ladrones, asesinos y violadores por culpa de una justicia incompetente, a la que el gobierno no sólo no ha puesto en cintura, sino que encima les sube el sueldo como si estuvieran haciendo algo bien. Sólo para que SU candidato salga luego a decir que el DANE dice que la tal inseguridad no existe.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando el sector rural termine de arruinarse y nos toque comprar alimentos importados a precios exorbitantes. Para que luego SU candidato diga que se está haciendo un gran esfuerzo para garantizar el flujo de alimentos en el país.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando vean que la miseria que le aumentan por decreto al salario mínimo, mientras que el salario de los congresistas se duplica por aprobarle leyes al gobierno sin chistar. Para que luego SU candidato diga que era una medida necesaria para garantizar la gobernabilidad.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando vean como se consolidan las mafias electorales en las regiones por cuenta del flujo de dinero de los cupos indicativos, lo cuál terminará de destruir la ilusión de democracia que existe en este país. Para que luego SU candidato salga a decir que ese dinero es para inversión en obras sociales y no para comprar conciencias.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando tengan que pasar semanas para que les asignen una cita con un médico adolescente, que sólo sabe recetar ibuprofeno; cuando usted o un familiar suyo se enfermen y les toque esperar horas en una silla plástica a espera de que desocupen una cama; o de que la centro médico le niegue la remisión para poder facturarle todo lo que pueda a la EPS. O cuando, no lo quiera Dios, tenga que esperar una semana para que la EPS le apruebe un procedimiento que es de vida o muerte. Para que luego SU candidato salga a decir que ha hecho todas las reformas pertinentes a la salud.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando, a pesar de todo el tiempo que pasa en el colegio, su hijo, su sobrino o su primo, no pueda leer correctamente un simple parrafo, no pueda sacar una simple cuenta, o diga en televisión nacional que Gabriel García Márquez era el pintor que escribió Rin Rin Renacuajo. Para que luego SU candidato salga a decir que es el presidente de la educación.

Y sobre todo espero que tengan la entereza de quedarse callados cuando la tan anhelada “paz” por la que creyeron que votaron se traduzca en otro ciclo de violencia, peor que el anterior, nutrido por el dolor ocasionado por 60 años de asesinatos, robos y secuestros que están en vía de quedarse impunes.  Para que luego SU candidato salga a decir que la paz tenía sus riesgos.

Ganaron, sí, pero perdieron el derecho de protestar, de quejarse, de indignarse. Espero que puedan vivir con eso los ciento veintiséis millones de segundos que dure el próximo gobierno de Santos, cuyo peligro no es que nos convierta al castro-chavismo como algunos puedan pensar, sino que nos termine de hundir en la miseria, la inseguridad y la violencia,como bien lo hicieron sus pares políticos durante buena parte del siglo XX.

Disfruten ahora del sabor de la victoria de SU candidato, antes de que este les empiece a saber a mierda. Igual, sarna con gusto no pica.

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Ensayos Electorales (Parte 5): La Paz de las FARC.

Soy Colombiano. Y no hay nada que me emocione más que viajar por mi país. Desde los paisajes desérticos de la Guajira hasta los desfiladeros de miedo en la Cordillera Oriental, pasando por las hermosas plantaciones del Eje Cafetero, dudo mucho que haya un lugar en el Planeta Tierra que encierre tanta belleza como este rincón en el que tengo el privilegio de habitar. No creo que exista en el planeta Tierra un lugar donde la gente esté tan dispuesta a ser feliz, a divertirse, a ser libre, a dejar atrás todo. Y yo, como el resto de los casi 50 millones de colombianos, nunca he vivido en un país en paz. Y me pregunto cómo sería vivir en un país maravilloso como este, si encima no tuviéramos que preocuparnos por la guerra, por los balas, por los secuestros, por la violencia. Yo también quiero paz. Pero así como quiero la paz, estoy 100% convencido de que la paz que Juan Manuel Santos nos quiere meter por los ojos y sobre la cuál quiere basar su reelección, no es el camino para ese país maravilloso que yo y tantos millones de colombianos hemos soñado.

Las FARC nacieron del hecho violento más nefasto del Siglo XX: el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán (el del billete de mil), candidato liberal, muy al estilo provocador de Gustavo Petro, que prometía acabar con la injusticia social, ayudar a los pobres y todo ese discurso revolucionario que bien hizo famoso a  Juan Domingo Perón y su señora esposa. Gaitán polarizó a Colombia, igual que lo hace ahora Petro, y por eso su muerte desencadenó una ola de violencia que se extiende hasta nuestros días.

Pero no fue el asesinato de Gaitán per se, el causante de la aparición de las FARC, fue la sensación de injusticia que provocó que nunca se esclareciera por completo el crimen, o al menos no como todo el mundo esperaba que se resolviera. Tal como hoy en día todos estamos seguros que Laura Moreno y Carlos Cárdenas tuvieron que ver con la muerte de Luis Andrés Colmenares, en esa época todo el mundo estaba seguro que “los conservadores” (así, en general) habían estado detrás de la muerte de Gaitán y no estaba dispuestos a aceptar otra respuesta. Este vacío de justicia y el profundo abandono en el que se encontraba (al igual que ahora) el sector rural , fueron la semilla que dio origen a las FARC.

Hoy, casi 70 años después de la muerte de Gaitán y a escasos minutos de cerrarse las urnas de la segunda vuelta presidencial de 2014, se habla de paz, como si con el acuerdo, las firmas y hasta el referendo que hagan los colombianos de dicho proceso, la paz fuera a reinar por siempre en nuestro país.

No, la paz, en el caso que estuviéramos dispuestos a creer en las intenciones de paz de las FARC, no proviene de la firma de un montón de papeles en La Habana. Proviene de la justicia, misma que no sólo no se está negociando con las Cuba, sino que está completamente ausente de la faz del territorio colombiano. Pero empecemos con la guerrilla.

Para los que creen que sólo porque las FARC firmen un papel,estarán absueltas de 60 años de crímenes monstruosos, están muy equivocados. Existen demasiados colombianos, muchos con cierto grado de poder, que tocados por la infamia de las FARC (secuestros, asesinatos, robos, etc) no estarían dispuestos a dejarse salir con la suya a esos mismos que salen sonriendo para la foto en La Habana. Y habremos pasado más tiempo en un proceso de paz, que en esa misma paz.

Y por fuera de las FARC, la creciente injusticia que vemos a diario. Ladrones y asesinos que salen libres, juicios que favorecen a los más ricos, una justicia contaminada y sucia que sólo deja en la cabeza de los colombianos la idea de que hay que hacer algo, algo urgente y radical para cambiar las cosas de una vez por todas. Y será la justicia, más que la desigualdad o el hambre las que definirán un proceso de cambio que estará muy lejos de ser pacífico.

El Paro Agrario fue apenas un pequeño sorbo de lo que se viene para Colombia si encima de que no hay justicia, hay impunidad para unos pocos, sobre todo si es un grupo criminal de 60 años. En este momento se cierra las urnas, y Colombia habrá tomado la decisión final que definirá su destino en el futuro cercano. Ojalá el candidato que gane comprenda que la única manera de alcanzar la paz es brindándole justicia al pueblo.

Amanecerá y veremos.

Ensayos Electorales (Parte 4): La Economía Colombiana y Las Elecciones.

Traducción Libre del Artículo “In Colombia’s Election, It’s The Economy (Not FARC), Stupid” escrito por Kevin Lees y publicado en Suffragio.org

La segunda vuelta de la elección presidencial en Colombia ha sido etiquetada como una decisión trascendental entre la guerra y la paz. Juan Manuel Santos, el presidente en ejercicio, ha moldeado su gestión (y por ende su campaña) basado en las negociaciones que actualmente se llevan a cabo con las Fuerzas Revolucionarias de Colombia (FARC), un grupo de izquierda, nacido en 1964, a partir de los embrollos políticos que surgieron del asesinato del candidato liberal Jorge Eliecer Gaitán en 1948 y de la violencia que siguió la década siguiente al magnicidio. En los últimos 50 años, las FARC se han convertido en la piedra en el zapato para lograr una Colombia verdaderamente pacífica, teniendo en cuenta que los oscuros días del narcoterrorismo provocado por los carteles de Cali y Medellín hace rato son historia.

El oponente de Santos, Oscar Iván Zuluaga es el protegido del ex-presidente colombiano Álvaro Uribe Velez, quien rompió relaciones con Santos a partir de las negociaciones con las FARC. Santos fungió como Ministro de Defensa en el gobierno de Uribe y ganó la presidencia en 2010, con el respaldo total del ex-presidente, quien esperaba (al igual que muchos colombianos) que continuara la misma presión militar que Uribe había demostrado contra las FARC en su gobierno.

Cuando las FARC ofrecieron la posibilidad de unos diálogos de paz, de manera sorpresiva, Santos aceptó la oferta y los diálogos empezaron en Octubre de 2012 (Con la promesa que si no estaban terminados en un año, se levantaría de la mesa, promesa que no se cumplió). Las conversaciones fueron diseñadas para lograr acuerdos en cinco puntos principales: 1) Reforma Agraria y Desarrollo Rural, 2) Participación Política, 3) Cese al Fuego y Final del Conflicto, 4) Narcotráfico y 5) Comisión de la Verdad y Reparación a las Víctimas (curiosamente, no a las víctimas de las FARC).

Estas conversaciones han alcanzado acuerdos en 3 de los 5 puntos, más recientemente en el fin del narcotráfico; más de dos décadas después de la muerte de Pablo Escobar y de la decadencia definitiva de todos los carteles del narcotráfico, las FARC se han convertido en el primer productor y conducto principal de cocaína y otras drogas no sólo en Colombia, sino en todo el ámbito del Norte de Sudamérica y el Caribe.

Zuluaga no ha dicho explícitamente que quiera acabar con los diálogos en caso de que sea elegido presidente. Sin embargo, ha dejado en claro que de ser elegido el próximo 15 de Junio (¡hoy!) impondrá condiciones que los líderes de las FARC estarían muy poco dispuestos a aceptar, prácticamente dando por terminada la mejor oportunidad en medio siglo de negociar una salida política a la insurgencia de izquierda, que seguiría luego de la exitosa campaña militar de Uribe-Santos que diezmó efectivamente a las FARC, si bien no la eliminó por completo. Sin embargo, los colombianos no le guardan ninguna simpatía a las FARC, tal y como lo revelan las encuestas, aunque en principio, expresan cierto grado de apoyo por el proceso de paz.

Así que la elección es realmente trascendental y el resultado casi seguramente determinará la continuidad de las conversaciones.

Sin embargo, esa NO parece ser la razón por la que Santos parece estar perdiendo las elecciones, al quedar en segundo lugar en la primera ronda el 25 de Mayo.

Mary O’Grady, columnista del Wall Street Journal, realiza un análisis de la elección colombiana que falla por completo en las razones por las que Juan Manuel Santos se encuentra en tales aprietos de cara a la segunda vuelta electoral el 15 de Junio:

Hace un año Santos (mitad liberal económico, mitad populista pasado de moda) parecía seguro en su puesto. El Producto Interno Bruto aumentó en un 4.7% de 2010 a 2013 y en 2011 la deuda colombiana ganó el estatus de grado de inversión de las tres principales entidades crediticias en los Estados Unidos. Si Santos hubiese aprovechado este logro, podría haber ganado la primera vuelta. La mayoría de los votantes entre la política económica de Santos y Zuluaga, pero al hacer de la paz su caballito de batalla electoral, dejó la puerta abierta a sus puntos más débiles.

(La señora como que no tiene ni idea que Zuluaga fue el Ministro de Hacienda de Uribe, y que en parte por él se logró el grado de inversión para el país.)

De acuerdo con O’Grady (y para ser honestos, de muchos otros columnistas) Santos estaría ganando ampliamente si hubiese cambiado el enfoque del proceso de paz, de cara a las elecciones. Mucho más fantasiosa es la noción de que el fuerte de Santos es la economía.

No lo es, de hecho es la economía el aspecto de la política de Santos, que más amenaza su reelección. Él podría perder el próximo 15 de Julio, no por las conversaciones que sostiene con las FARC en La Habana sino porque no ha ofrecido una solución a los ciudadanos del común, que sienten que han perdido demasiado en lo que para otros parece un comportamiento estelar de la economía.

Si Santos pierde este domingo, no será porque le haya dedicado demasiado tiempo a hablar con el líder negociador de las FARC, Iván Márquez, sino porque ni siquiera tomó en serio a los líderes campesinos que protestaron en su gobierno, como por ejemplo César Pachón.

Sí, Colombia está creciendo a una tasa del 5% anual, que para los estándares europeos o norteamericanos, califica como un crecimiento alto. Pero ¿Cuándo ha sido que la economía colombiana no ha crecido? Llámenlo “Realismo Mágico”, pero Colombia no ha enfrentado una recesión desde 1999 y la retracción de la economía en ese año, marca la única vez desde el nacimiento de las FARC, que la economía colombiana no se ha expandido. Ese bajonazo en 1999, fue la primera recesión en la economía colombiana en 60 años (y ya sabemos por qué) y la segunda que sufrió en todo el siglo XX. Eso significa que la economía colombiana creció durante la segunda guerra mudial, durante La Violencia en los años 50 y durante el torbellino social que se produjo entre 1980 y 2000, donde Colombia fue catalogada como un Estado Fallido basado en el narcotráfico.

Está claro que para ganar la reelección es necesario que el presidente en funciones muestre resultados positivos en crecimiento económico, porque esa ha sido la tendencia histórica en el país por más de un siglo.  Pero eso no significa que los ciudadanos del común reciban los beneficios de tal crecimiento. El crecimiento económico de Colombia, que lo sitúa tercero en América Latina, después de Brasil y México, no significa nada para los agricultores, si las ganancias se quedan en un reducido número de personas en los grandes centros urbanos. La economía colombiana ha sido excelente para la minería y para la industria de servicios, pero muy pobre para la agricultura y la manufactura. Eso significa que detrás de las fabulosas cifras de crecimiento, muchísimos colombianos están luchando.

Casi improbablemente, Zuluaga ha surgido como la voz más populista y carismática en política económica. Un tecnocrático ex-ministro de hacienda, que aún es visto como el suplente de Uribe, Zuluaga se ha conectado con los electores con sus programas de creación de empleo y el incremento del gasto en bienestar social, aunque en gran medida está de acuerdo con Santos sobre el curso que debe seguir la economía política en Colombia. Ambos candidatos apoyan el libre comercio, la liberalización y otras políticas neoliberales en boga.

Zuluaga y Uribe (que ganó la elección al Senado en Marzo) realizan su campaña con el eslogan “Mano Firme, Corazón Grande”, podría ser más bien “Mano Firme, Billetera Abierta”. Zuluaga ha repetido continuamente en su campaña llevar el crecimiento económico al 6%, así como toda clase de beneficios económicos, incluyendo condonación de créditos para los pequeños productores  y la eliminación de impuestos a la maquinaria agrícola. Zuluaga ha prometido incrementar el gasto social en salud, educación y vivienda, financiado en parte por los impopulares impuestos estatales.

Aunque Santos no fue lo suficientemente tonto para utilizar un eslogan de campaña como “Colombia, vamos de maravilla”, todo en su presidencia y ahora en su campaña de reelección, sugiere que ha sido demasiado complaciente en lo referente a esos problemas sobre los cuales Zuluaga ha conseguido ganancias.

Los agricultores son un ejemplo de eso y no en balde, Santos ha pasado gran parte de su campaña pidiendo disculpas por ignorar sus preocupacioens. El pasado Agosto, incluso, se negó a reconocer que los agricultores estaban en paro. Pachón se ha negado a apoyar a Santos o a Zuluaga, notando que ambos candidatos sostienen principios neoliberales, ero Zuluaga ha sido más exitosos ganando el apoyo de otros grupos de agricultores en la última semana y Pachón ha sido particularmente duro al referirse a la indiferencia de Santos. Cuando se le preguntó sobre las iniciativas de los dos candidatos para el sector rural, Pachón expresó su decepción con Santos diciendo que el presidente no intentó acercarse a los campesinos durante estas elecciones y constantemente los ha “subestimado”.

“El presidente Santos no se quiere reunir con nosotros. SI él no quiere hablarnos ahora ¿cómo pretende hacerlo en los próximos 4 años? No nos hizo caso en el paro, no nos da respuestas claras, no nos da recursos a los campesinos. No podemos comunicarnos ni con el ministro ahora, estamos hablando con subordinados que no tienen poder en la toma de decisiones” dijo Pachón.

Después de la primera vuelta, pronostiqué que se formaría un “Frente por la Paz”, con los elementos de la política colombiana de centro, izquierda y del socialismo, todos unidos detrás de la figura de Santos (¡Acertó!) Algunos colombianos predicen que la elección se sentirá como la de elección en Francia de 2002, en la cual todo el el espectro político se unió con Jacques Chirac para oponerse al xenofóbico Jean-Marie Le Pen.

Pero eso no ha sucedido, y es otra muestra que detrás de los titulares sobre las FARC, el catalizador del ascenso de Zuluaga han sido las condiciones económicas. Aunque Clara López, la candidatas del Polo Democrático, ha sumado su apoyo a Santos, muchos de sus seguidores no la respaldaron. El ex-alcalde de Bogotá, Enrique Peñalosa, que finalizó en un increíblemente pobre quinto ligar, no sumó su apoyo a ningún candidato. Esto sugiere que las conversaciones de paz no son tan importantes para la mayoría de colombianos como las diferencias ideológicas en política económica.

Santos tiene el apoyo de varios grupos que alguna vez apoyaron a Uribe, incluyendo el Partido Liberal Colombiano, el Partido de la U, y Cambio Radical. Zuluaga tiene el apoyo del partido creado recientemente por Uribe, Centro Democrático y luego de la primera vuelta, el apoyo de Marta Lucía Ramirez, la candidata del Partido Conservador Colombiano.

Si Santos pierde el domingo, casi seguramente las conversaciones con las FARC terminarán, pero si eso sucede,  no será exclusivamente por los intentos de Santos de llegar a acuerdos con las FARC. Las negociaciones, que representan la mejor oportunidad de Colombia, en medio siglo de salir de la guerrilla y del narcotráfico, para llegar a una existencia más normal y pacífica caería víctima de la victoria de Zuluaga, pero la correlación, en este caso, no necesariamente indica causa.

Las cursivas son mías.