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Memorias de mis viajes: Barranquilla.

Siempre he tenido una relación bastante peculiar con Barranquilla. Desde niño he escuchado todas las opiniones habidas y por haber sobre la ciudad y sus habitantes. Me parecía extraño que algunos hablaran tan bien de la ciudad y otros opinaran totalmente lo contrario.

Tal vez la razón de tal discrepancia es sencillamente que no hay solamente una Barranquilla, sino muchas que da la casualidad comparten la misma ubicación, el mismo espacio vital.

Tal vez no seré yo el más indicado para hablar de las fortalezas y debilidades de una ciudad en la que nunca he vivido y en el que sólo he estado de paso, por algunos días cuando mucho. Sin embargo creo poder expresar mi opinión sobre la ciudad, su gente y sobre todo lo que ofrece.

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Museo del Caribe

Quizás lo que sorprende en primera instancia de Barranquilla al compararla con otras ciudades, al menos en el Caribe Colombiano, es su rígida cuadricula urbana, y es que en Barranquilla, salvo en unos contados puntos, es imposible perderse, las direcciones son extremadamente fáciles de encontrar (trate de encontrar la calle 7 con carrera 12 en Sincelejo) y prácticamente nunca hay pierde. Si cuenta uno con tiempo puede dedicarse a recorrer la ciudad a pie,claro nunca lo haga debajo del inclemente sol de 9 de la mañana a 4 de la tarde, podría correr el riesgo de una insolación.

También sorprende que al llegar al terminal, y subes en taxi o en bus, la ciudad se transforma ante tus ojos, pasas de un sector netamente popular, hasta ver las edificaciones y arquitectura sobresaliente en el centro, hasta las edificaciones más modernas, las calles amplias y el ambiente de primer mundo que se siente en el norte de la ciudad.

Comienza uno a entender por qué algunos aman tanto a Barranquilla, la ciudad ofrece de todo para todos los gustos, rumba, restaurantes, centros comerciales, todo lo que una ciudad que se digne de llamarse debe tener, es díficil no caer en el encanto enajenador de la ciudad, no perderse en su ritmo, no embriagarse en sus brazos.

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Transmetro

No se que tan ciertas serán las historias de barranquiller@s que comen arroz con lentejas un mes, para comprarse una camiseta de marca, o de aquellos que sin tener aire acondicionado, le suben el vidrio al carro…una fama que no se de donde salió de que los barranquilleros son (en palabras literales de una ex-amiga) “bolsillo pelao y fa´tos”. No se de donde viene esa leyenda, y como ya dije no se que tan ciertas sean, pero conociendo gente que se ha ido a vivir allá, puede comprender la situación un poco mejor; es comprensible que el estilo de vida allá es otro y quizás por no dejarse arrastrar por la corriente (keeping up como dirían los gringos) cualquiera estaría dispuesto a hacer sacrificios por encajar, por mezclarse, por mimetizarse dentro de la ciudad, una ciudad donde se burlan hasta de los acentos caribeños no nativos de la ciudad. Nadie dijo que era fácil vivir en “el mejor vividero del mundo” para los que no nacieron y se criaron en ese vividero.

Teniendo parientes allá, me decían muy frecuentemente que a Barranquilla se iba a rumbear, y que su destino como ciudad rumbera nacía de una profunda convicción de que en la ciudad sencillamente no había nada que ver, no es una ciudad antigua como Cartagena o Santa Marta. Como ciudad portuaria y rivereña, a las puertas de las desembocadura del río más grande de Colombia, sus playas no son atractivas tampoco. Sin embargo la ciudad no es la misma, ha cambiado, hay mucho que ver por recorrer, la arquitectura que se rescató del centro de la ciudad, el museo del caribe, la arquitectura que se alza por toda la ciudad, e incluso el nuevo sistema de transporte de la ciudad “TransMetro” sin olvidarse del Zoológico, Puerto Colombia, Bocas de Ceniza, hay mucho que ver en Barranquilla.

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Estadio.

Así que la próxima vez que vaya no se encierre en el hotel a disfrutar de la televisión por cable y del WiFi, salga, explore, disfrute, rumbee, conozca, Barranquilla es una ciudad con futuro, una ciudad que se alza en medio del Caribe con mucho que ofrecer a todos los que lleguen, una ciudad que abre los brazos a aquellos que quieran gozarsela. No pierda la oportunidad de entender por qué muchos la llaman “La Puerta de Oro de Colombia”.