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10 Imágenes De La Crisis Social y Política En Venezuela.

Autoritarismo, corrupción política, violaciones de los derechos humanos, inflación, cleptocracia, sectarismo, desempleo… esas son las maravillas que han dejado en Venezuela, 15 años de ese sórdido e incompetente caudillismo de izquierda que está a punto de arrojar al caos al que alguna vez fue el país más rico e importante de la región.

Pero el pueblo no piensa dejarse arrastrar a la vorágine de la destrucción liderada por Nicolás Maduro sin dar la pelea. En una serie de jornadas de protesta con la consigna “Me fui a luchar por Venezuela, sino regreso es porque me fui con ella”,  el pueblo de Caracas liderado por estudiantes salió a protestar y la respuesta del Socialismo del Siglo XXI, fue golpear, arrestar y hasta matar a todo el que se atreva a cuestionar el absurdo régimen imperante en el vecino país. He aquí 10 fotografías que los venezolanos han compartido a través de la red social Twitter y que demuestran la gravedad de la crisis en este país hermano.

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Pray for Venezuela
Soldados del ejército Venezolano agrediendo a su propio pueblo.

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Pray for Venezuela 9
El espíritu de lucha de los ciudadanos venezolanos que quieren un cambio.

3.

Pray for Venezuela 6
El Pueblo de Venezuela en las calles.

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Pray for Venezuela 11
Las maravillas del Socialismo del Siglo XXI

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Pray for Venezuela 10
Una cadena humana de indignación en Venezuela.

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Pray for Venezuela 2
El régimen venezolano no quiere que nadie sepa lo que sucede.

7.

Pray for Venezuela 7
Sangre y muerte. Eso es lo que han dejado 15 años de caos en Venezuela.

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Pray for Venezuela 4
Sin Palabras.

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Pray for Venezuela 3
La orden es golpear, arrestar y hasta matar a aquellos que se opongan al régimen de Maduro.

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“Cuando la tiranía se hace ley, la rebelión es un derecho”- Camila Cabello, cantante estadounidense, hija de Venezolanos, apoyando los procesos de cambio del que aún siente su país.

El Fantasma de Hugo Chávez.

Traducción libre del artículo “The Ghost of Hugo Chavez” escrito por William J. Dobson para Slate.

Cómo la ideología económicamente desastrosa, pero políticamente efectiva de Hugo Chávez, rondará al país que llevó a la ruina.

Incluso antes de morirse, Hugo Chávez ya se había convertido en un fantasma. Una calma extraña y desconocida se había apoderado de Venezuela por semanas, mientras la gente esperaba escuchar la voz del presidente que había sido parte de su diario vivir por casi 14 años. Chávez le hablaba constantemente a los venezolanos, cada dos días en promedio, en los primeros once años de su mandato. Sus intervenciones, que por lo general eran improvisadas, se extendían por más de dos horas. Si se sumaran todas estas horas, que además las cadenas de radio y televisión estaban obligadas a transmitir, alcanzarían 54 días. Días, completos de 24 horas.

Y fue entonces que llegó el silencio. La última vez que los venezolanos escucharon a su presidente fue el 8 de diciembre de 2012, cuando anunció que retornaría a La Habana para su cuarta operación de tratamiento para una recaída de cáncer. Chávez no retornaría a Venezuela hasta el 18 de Febrero de este año, llegando a escondidas al hospital militar de Caracas a la mitad de la noche (sus consejeros luego admitieron que no podía hablar por causa del tubo que había sido insertado en su traquea para ayudarlo a respirar). Chávez había hecho su camino de regreso a su hogar, pero él nunca regresó en realidad. Estaba presente, pero no era visible. La misteriosa calma sólo se rompió con el anuncio hecho por el Vicepresidente Nicolás Maduro, el Martes por la tarde, que el presidente de 58 años había fallecido.

¿Qué le legó Chávez a sus compatriotas venezolanos? Los hechos son inconfundibles: El rico país sudamericano está en ruinas. Su tasa de inflación, su déficit fiscal y su creciente deuda se encuentra entre las más grandes del mundo. A pesar del incremento en los precios del petroleo, la infraestructura del país está destartalada (las fallas de energía y los apagones son comunes) y es mucho más dependiente de las exportaciones de crudo que cuando Chávez llegó al poder. Venezuela es el único miembro de la OPEC que sufre de escasez de productos de primera necesidad como la harina, la leche y el azúcar. El crimen y la violencia se dispararon durante los años de Chavez. En un fin de semana promedio hay más asesinatos en Caracas, que en Baghdad y Kabul combinados (en 2009 hubo 19133 asesinatos en Venezuela, cuadruplicando los índices de la década anterior). Cuando las espeluznantes estadística no mejoran, el gobierno de Venezuela simplemente dejaba de publicar las cifras.

La ideología política dejada por Chávez, el “Chavismo”, fue un fracaso verificable para el pueblo de Venezuela, pero Chávez nunca falló. A pesar de los pobres resultados de su gobierno, la plataforma política del Comandante aseguró otros seis años en su oficina, con una victoria decisiva de 11 puntos, hace sólo cinco meses. ¿Será Maduro, su sucesor seleccionado, en conjunto con sus compinches, capaces de retomar todo donde Chávez lo dejo?

Sus sucesores estarían en mejores condiciones si Chávez hubiese sido un típico “hombre fuerte” sudamericano. Pero él no fue solamente otro caudillo que llenaba urnas y acorralaba enemigos. Cómo describí en mi libro “La curva de aprendizaje del Dictador”, la regla de Chávez fue mucho más sofisticada que el de los típicos regímenes de mano dura. Cómo muchos líderes autoritarios, Chávez centralizó todos los poderes para su uso personal. Poco después de tomar posesión de su cargo en 1999, ya controlaba cada rama del gobierno, las fuerzas armadas, el banco central, la compañía estatal de petroleo, la mayoría de los medios y cualquier sector productivo que el deseara expropiar. Pero Venezuela nunca experimentó abusos masivos de los derechos humanos. Los disidentes no desaparecían a mitad de la noche, y a pesar de todo el amor que Chávez profesaba por Fidel Castro, su régimen nunca fue tan represivo como el de la dictadura tropical de Castro.

Y a diferencia de Castro y otros autócratas, Chavez no le temía a las elecciones. El las aprovechaba. La mayoría de los líderes de oposición te dirán que las elecciones en Venezuela son relativamente transparentes. El problema no es el Día de las Elecciones, el problema son los otros 364 días. Más que llenar urnas, Chávez entendió que podía manipular el campo de juego, lo suficiente para hacer casi imposible derrotarlo. Fue entonces, que los esquemas de distritación del régimen, mágicamente diseñados, hicieron lucir como juegos de niños a aquellos del sur de los Estados Unidos. Las arcas de campaña de Chávez eran alimentadas por oscuros fondos, respaldados por billones de ganancia petrolera. El dominio mediático del gobierno, ahogaba a la oposición. Los políticos que parecían ser fuertes, sencillamente eran impedidos para aspirar al cargo. Y en el partido de gobierno se volvieron expertos en usar el miedo y la intimidación selectiva para apisonar los votos. Chávez tomó un mensaje populista y lo unió con un esquema autocrático que le permitió consolidarse en el poder. El efecto final de los años de Chávez fue paradójico: con cada elección Venezuela perdía más de su democracia.

Tal como pasó con el “Che” Guevara, la cara de Chávez puede que aparezca en camisetas en las décadas que viene, pero el Chavismo como proyecto político no es posible sin Chávez como fuerza orientadora, en realidad no había una esencia real más allá del hombre. ¿Cuál es su definición? Populismo, socialismo, militarismo, xenofobia, nacionalismo, marxismo, antiamericanismo, lucha de clases, revolución bolivariana, desórdenes, corrupción, colapso financiero… depende de que lado estés. Siempre fue una amalgama, nunca algo puro, claro o fijo. Si tuvo algún poder de permanencia, no fue porque ayudara a Venezuela a construir algo perdurable. De nuevo, el país está en ruinas. Más bien, el Chavismo sólo sirvió para mostrar al hombre que proponía; un hombre cuyos orígenes humildes y personalidad carismática ayudó a forjar una conexión con la pobreza del país, una población que había sido largamente excluida de la política. Un hombre cuyo estilo, voz y métodos eran tan impredecibles que a sus oponentes les tomó más de una década entender a lo que se estaban oponiendo.

La pregunta ahora es “¿Qué sigue?”. De acuerdo con la constitución, el gobierno debería convocar a elecciones dentro de los próximos 30 días. Si eso sucede, el Vicepresidente Maduro se enfrentará a Henrique Capriles, el lider de la oposición que perdió con Chávez el Octubre anterior. A pesar de su derrota en las elecciones, Capriles es un contendor fuerte que ha derrotado dos veces a altos oficiales del gobierno Chávez en elecciones estatales. Aún así, si las elecciones se hacen de acuerdo al calendario, la mezcla de dolor y nostalgia por el líder caído del país le dará la victoria a Maduro.

¿Cómo responderá el Presidente Maduro a las críticas condiciones que heredaría? Cuando Chavez enfrentaba la crítica por una de sus fallas gubernamentales, su carisma y conexión con los votantes permitía que la culpa cayera a los pies de sus ministros (durante los primeros 10 años del gobierno de Chávez, cerca de 200 ministros circularon en su gabinete). Maduro carece del ingenio y de los reflejos del Comandante, incluso puede que no esté principalmente preocupado por mantener a la oposición a raya. Él sabrá que hay muchos políticos de su propio bando que no vacilarían en tomar ventaja de la situación al primer error suyo.

Todo esto se podría traducir en un palacio presidencial inseguro, paranoico y hasta agresivo. De hecho, en la declaración que hizo informado de la muerte de Chávez, Maduro no perdió el tiempo en agarrarse de chivos expiatorios muy extraños y políticamente cargados. “Nosotros no tenemos ninguna duda y llegará el momento indicado en la historia en la que se pueda conformar una comisión para investigar la enfermedad”. dijo Maduro el Martes “Ya tenemos muchas pistas sobre estos. Esto es un asunto muy serio que tendrá que ser investigado por un comité especial de científico”. Maduro también anunció la expulsión de dos agregados militares estadounidenses y acusó a Estados Unidos de tratar de desestabilizar el régimen.

Las palabras combativas, las advertencias de intervención militar estadounidenses y extrañas teorías de conspiración para aumentar la sospecha y la desconfianza, siempre fueron ingredientes básicos de la retórica chavista. El miedo ahora es que esta mezcla de bravuconería e inseguridad pueda mutar de manera impredecible en las manos de cualquiera de los compinches que sucedan a Chavez. En un país polarizado como Venezuela, tener figuras políticas que le digan a sus seguidores que la gente con la que están en desacuerdo son responsables de la muerte de su querido líder, es lo más parecido a arrojar un fósforo encendido a montón de gasolina.

Caracas permaneció en calma el Martes por la noche, pero la calma podría ser fugaz. En los próximos días y semanas, es de esperar que los herederos políticos de Chávez continúen arrancando páginas de su libro de canciones, pero ya nosotros sabemos que ninguno de ellos puede cantar en un tono como el de Chávez.

Las cursivas son mías. 

Carta Póstuma a Hugo Chávez.

Dicen que tu vida se apagó un martes de marzo, en plena cuaresma, a mitad de la tarde; que antes de morir tus ojos pudieron ver desde lejos el verde de las colinas de tu querida Caracas, aquella selva de cemento y esperanzas que tantas veces se movió para demostrarte tu apoyo, para cubrirte la espalda, e incluso también para contradecirte, aunque tu no quisieras escucharlos.

¿Habrás muerto allí Chávez? ¿O acaso perdiste la vida lejos de allí, cerca de los vestigios coloniales de La Habana, de los hoteles de lujo legados al pueblo? ¿Fue así, Chávez? ¿Acaso tu planeaste todo? ¿Previste el fin de tu tiempo en la tierra y decidiste actuar, comprándole tiempo a tus aliados? ¿Fue así Chávez? ¿O ni siquiera estabas consciente de lo que ellos hacían en tu nombre?

Te fuiste, sin despedirte, porque pensaste que regresarías, en pie y fuerte, como siempre… pero hay algo que tus seguidores y tus aliados nunca te enseñaron… que en la vida también se pierde y que la batalla más grande no son contra imperios de fantasía o contra conspiradores ocultos en las paredes, sino que la batalla más grande y la que estamos más propensos a perder es la que tenemos día a día con nosotros mismos… con nuestro cuerpo… con nuestro corazón.

Te respeto Chávez, a tu modo fuiste grande y dejaste tu huella impresa en la mente de millones de personas, fuera y dentro de tu país. Se que no eras el villano de la historia, o al menos se que no te gustaba creer eso. Creías ser el héroe, el defensor de los indefensos y el protector de los desamparados. ¿Pero a que costo lo hiciste? A costo de tu propia cordura… de tu prudencia, de tu inteligencia…

¿Dónde estaban esos enemigos que decías danzaban a tu alrededor esperando el momento propicio para destruirte? ¿Dónde estaban tus amigos, por los que dejaste de ayudar a los tuyos para regalar la riqueza de tu patria? ¿Dónde? ¿Los viste preocupados por ti, o por el dinero de tu país? ¿Los considerabas tus amigos?

¿Por qué nos hiciste tanto daño? ¿Nos odiabas por no aceptarte, como todos lo hacían? ¿Por haber elegido un camino diferente? ¿Por eso querías probar con nosotros, con Colombia, tu país hermano, tu capacidad para destruir, para combatir para pelear…?

Te sentaste en tu trono y nadie te pudo quitar, pero te quedaste sólo sospechando que al final, cuando todo acabara terminarías muerto y tus ideas se destruirían a si mismas, al igual que tus seguidores y amigos fieles, de aquellos que sabías estaban contigo sólo para comer de las migajas que caían de tu mesa, de los que te sonreían por delante, pero que en secreto deseaban lo que te sucedió hoy.

¿Te daba miedo el olvido? ¿O la muerte? Sólo el tiempo dirá si lograste derrotar el olvido, porque hoy la muerte te ha dado una lección, al igual que Dios lo hizo alguna vez cuando decidiste desafiar Su poder y las tormentas tocaron tus costas… no importa lo poderoso que seas, a quienes has ayudado, a quienes has lastimado, a quienes has insultado, amado, querido, odiado o vituperado… de la muerte no podías escapar.

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Te fuiste Chávez y con tu partida dejaste la duda de lo que sigue ¿Será la muerte en un caballo blanco galopando sobre la sangre de tus coterraneos? ¿O será la esperanza flotando por los aires de un nuevo país donde el cariño no esté condicionado a tus ideas?

Te irás, acompañado de miles, de aquellos a los que llegaste, de aquellos a los que sacaste del olvido… pero aún así ten en cuenta que los mejores hombres del mundo nunca  discriminaron a nadie, algo que tú en tus resentimientos si hiciste.

Es hora de que termines tu paso en la tierra, donde rompiste todas las expectativas y dónde demostraste que aún en el paraíso de la desigualdad es posible llegar a lo más alto. Es hora de decirte adiós para siempre en medio de las lágrimas de aquellos a los que amaste y en la alegría de aquellos a los que humillaste hasta la voz no te dio para más.

Quizas fuiste un gran hombre, pero nunca fuiste un buen presidente, si me equivoco o si por el contrario te equivocaste tú, eso es algo que la historia decidirá dentro de muchos años, cuando ya de nuestros cuerpos sólo queden…. los huesos. Y en tu caso… los recuerdos.

Colombia: Visión Guerrillera 2019

Gracias a estos tres personajes, gran parte de la opinión pública en Colombia prefiere “creerle” a las FARC todo lo que digan.

Hay que levantarse de la silla y empezar a aplaudir fervorosamente a Hugo Chavez, a Piedad Córdoba, a Iván Cepeda Castro, a Gustavo Petro, a Fidel Castro, a las Organizaciones No Gubernamentales. A todos ellos un enorme aplauso y un abrazo de felicitaciones. Lo lograron. Luego de 14 años, de millones de dolares procedentes de la riqueza del subsuelo venezolano, de intrigas, mentiras y verdades acomodadas, de cientos y cientos de congresos estudiantiles financiados al ciento por ciento por los petrodólares del vecino país; de cientos y cientos de sindicalistas de todas las ramas del poder público comprados por el dinero que Chavez se ha llevado de Venezuela para comprar adeptos; sí luego de un trabajo arduo lo lograron. Colombia se volteó al lado de las FARC.

Y es un aplauso enorme, porque en estos 14 años de comprar adeptos (entre los más viejos) y lavar cerebros (de los más jóvenes), el mamotreto de mamertos que salen a poner el grito en el cielo cuando alguien habla mal de la guerrilla, lograron que el país no hablara más de los miles y miles de asesinatos, mutilaciones, genocidios, secuestros, violaciones y abusos perpetrados por las FARC en medio siglo de una lucha que ridícula y absurda. 14 años de propaganda sutil y oculta que han logrado que los crímenes y la barbarie de las farc sean mucho menos importantes y escandalosos que las palabras de un ciudadano.

Así es como más de uno salió a darse golpes de pecho, a rasgarse las vestiduras y a echarse cenizas en la cabeza, porque José Obdulio Gaviria planteó una conversación, que ficticia o no, no deja de ser lógica. Gaviria sólo escribió lo que todo el mundo sabe que sucede: el Gobierno Santos hará lo que sea para forzar un proceso de paz con los guerrilleros, y lo que sea incluye mentirle al país descaradamente.

Sea cierto o no lo que escribió José Obdulio Gaviria, sabemos que Santos y sus asesores, entre los que se incluyen muchos simpatizantes de la causa guerrillera, están dispuestos a hacerse los de la vista gorda frente a cada crimen y absurdo hecho violento perpetrado por las farc, porque “hay que creerles”. ¿Por qué hay que creerle a un grupo que lanza cilindros bombas a poblaciones llenas de inocentes? ¿Por qué hay que creerle a un grupo que siembra minas repletas de excrementos para matar a todo el que tenga la mala fortuna de cruzarse con ellas, sea militar o no? ¿Por qué hay que creerle a un grupo que se escuda en absurdos ideológicos para mantener un negocio de miles de millones de dólares con el narcotráfico? ¿Por qué? ¿Por qué tenemos que creerles que esta vez si quieren la paz? ¿Por qué?

Lo que José Obdulio Gaviria y tantos otros vemos es que el precio de la tan llamada paz es que le entreguemos el país en bandeja de plata a las FARC, para que en el año 2019, a 200 años de la independencia definitiva de nuestro país, nuestro país se convierta en una vil copia de lo que hoy es Venezuela, que a su vez es una vil copia de lo que es Cuba. Naciones destinadas al fracaso económico, político y social. ¿Eso es lo que queremos para Colombia? ¿Ser la segunda parte de Venezuela?

Colombia se ha salvado de la chavización que ha sufrido gran parte de América Latina  pero la demora es que monte un aliado suyo en el poder para quedar condenados a décadas de gobiernos decadentes, corruptos y vulgares como en Ecuador, Bolivia y Nicaragua. Pero ya Santos nos lleva por ese camino, por el camino de la transición. No me sorprendería que el próximo presidente, elegido por los viejos comprados y los jóvenes adiestrados, sea de esos que llama a Chavez para pedirle lineamientos y directrices. Que asco.

Es de esa tormenta espantosa que se avecina, del dominio extranjero efectivo por parte de una pseudo-élite política, ignorante e incompetente (apoyada al cien por ciento por la criminal guerrilla colombiana y sus secuaces) que tenemos que estar pendientes, no de si lo que escribió José Obdulio Gaviria es cierto o no. De si El Tiempo puso el grito en el cielo o no. De si quien salió a criticar o no al señor Gaviria.

Para terminar, todos los columnistas del mundo incluyen ficción en sus textos, ahora aquellos que en su vida han cogido un periódico, mucho menos un libro, que fueron los primeros que se llenaron la jeta para hablar pestes de José Obdulio, ni siquiera sabrán la diferencia entre una columna de opinión y una noticia, o entre una columna de opinión y una crónica, entre una columna de opinión y una novela. Y aún así se creen con la autoridad de criticar.

Por ayudar a entregar el país a las ideas de un transtornado y a la furia de un grupo de resentidos narcotraficantes, gracias Piedad, gracias Cepeda Castro, gracias Petro. La historia se encargará de ustedes.

El Malsano Optimismo de la Paz en Colombia.

Hace algunos años pedíamos NO MAS FARC, hoy pedimos que entren al congreso de la república. ¿Qué pasó?

No voy a escribir sobre los diálogos de paz. Ni sobre Timochenko y su banda de criminales, ni sobre Santos y su equipo de sobreactuados. Mucho menos del equipo negociador, ni de Cuba, ni de Noruega, ni de Estados Unidos, ni de Chavez. No. Voy a hablar de nosotros, como pueblo… como colombianos.

Hace más de una década sucedió exactamente lo que está aconteciendo ahora, Andrés Pastrana y sus compinches en los medios de comunicación, nos vendieron la idea de que la paz era ya un hecho, que estaba a la vuelta de la esquina, que sólo teníamos que acceder a un par de puntillos con las FARC, como permitir las pescas milagrosas, cederles un territorio del tamaño de un país europeo y dejarles construir campos de concentración para los secuestrados, para que ellos accedieran a decir que también querían hacer la paz.

El júbilo se apoderó del país, los más escépticos ya hasta hablaban de construir bustos con el nombre de Tirofijo en plena Plaza de Bolivar y convocar a una nueva constituyente, que incluyera a los miembros del asesino secretariado de las FARC. Tal era el optimismo que estábamos dispuestos a perdonar décadas y décadas de sangre, de horror, de muertos, de secuestrados, de mutilados, de torturados, de cadáveres, de tomas a municipios … de miedo. Íbamos a cambiar todo eso por un poco de optimismo. Un optimismo insano basado en fantasías y no en realidades.

Todos sabemos como acabó la historia: Andrés Pastrana pasó a ser el presidente más ampliamente burlado del Planeta Tierra, tanto así que si la sonda espacial Curiosity llegara a encontrar alienígenas en Marte, estos seguramente todavía se estarían burlando de tan inepto presidente. Las FARC pasaron de ser un grupo de montoneros perdularios a uno de los ejércitos mejor dotados, abastecidos y respaldados del mundo, respaldados, por supuesto, por lo más rancio de la izquierda colombiana (Sí, Piedad Cordoba, Gustavo Petro, Ivan Cepeda …) y por nuestro querido vecino del oriente, el señor Hugo Chavez, aunque teniendo en cuenta la lengua de verdulera y los modales del presidente de Venezuela, el título de señor le queda muy grande.

Y Nosotros, los colombianos quedamos viendo el chispero más grande de la historia del universo desde el Big-Bang. Todo el optimismo se fue al suelo, junto con la popularidad de Pastrana y sólo estábamos esperando que la guerrilla se terminara de tomar el país para empezar a cambiar los pesos por los “Tirofijos”  y el nombre de República de Colombia por República Bolivariana Socialista de Colombia-EP.

Afortunadamente alguien llamó a la cordura y la década que siguió sirvió para deshacer en parte el daño irremediable que nos habían hecho Tirofijo y Pastrana con su repugnante proceso de paz en el Caguán.

Hoy, gracias a los millones de petrodólares que Chavez ha invertido en nuestras universidades públicas y privadas, millones de petródolares invertidos en los sindicatos, en la corrupta rama judicial, en los viajes y apariciones en público de los izquierdistas, el país no sólo está empezando a mirar a la guerrilla con buenos ojos (ya hasta los defienden con todo el descaro del mundo). El país se parcializó hacia el lado de la guerrilla. Somos un país ahora de pro-guerrilleros, y teniendo en cuenta que en Colombia “guerrillero” es sinónimo de asesino, ladrón, pirómano, violador, secuestrador y pedófilo, vamos por el peor camino posible.

De nuevo el país se llenó de optimismo. “Vamos a hacer la paz” algunos dicen. “No vamos a cometer los errores del pasados” señalan otros. “Las cosas han cambiado” “La guerrilla no es la misma” “El tono de Timochenko no es el mismo” … todo una procesión de frases célebres cuya única finalidad es apelar al carácter telenovelesco de nuestra idiosincrasia y convencer al país que necesitamos perdonar y olvidar lustros y lustros de horror y muerte perpetrados por la guerrilla de las FARC.

Cualquiera que sea el resultado de los dichosos procesos de paz, saldremos perdiendo. Si todo es una trampa de las FARC para fortalecerse, nos habrán engañado por enésima vez con el beneplácito del gobierno de Juan Manuel Santos, cuyo propósito NO es hacer la paz, como tanto clama nuestro maquillado presidente, sino sencillamente hacerse reelegir.Si por el contrario es verdad que las FARC van a dejar las armas, eso sólo significa que van a dividir sus fuerzas en un brazo político con los máximos asesinos sentados en nuestro ya repulsivo congreso y un brazo narcomilitar que terminará de sumir en el terror a nuestro país.

En todo caso, no veo la razón de tanta buena vibra, que a todas luces no es más que un optimismo malsano y repulsivo. Si seguimos así de lo próximo que nos enteraremos es del proceso de paz con Garavito y con Laura Moreno. Dios nos ampare.

¿Es con esta clase de sujetos con los que queremos hacer la paz?