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Los Más y Los Menos En Colombia (Parte 2)

En la entrega anterior clasificamos los departamentos colombianos por área y población, y comparamos con indicadores mundiales, esperando tener una segunda entrega. Y como lo prometido es deuda, en esta nueva nota veremos los más y los menos en Colombia, esta vez de acuerdo a otros dos aspectos: densidad e índice de desarrollo humano (IDH).  Empecemos.

Densidad.

Cabe anotar que no se debe confundir la densidad poblacional (Número de habitantes / Superficie) con la densidad que veíamos en química y física (masa / volumen), sé que parece una aclaración tonta, pero con los resultados de las pruebas PISA, uno nunca sabe.

Los tres departamentos más densamente poblados en Colombia son:

  1. San Andrés (1410 hab/km2)
  2. Atlántico (766 hab/km2)
  3. Cundinamarca (391 hab/km2)
San Andrés, Colombia.

Nada sorprendente a mi parecer, la verdad. La densidad suele representar que tan urbano o que tan country es un determinado lugar respecto a los demás. En el caso de San Andrés el hecho de ser 1) una isla con una población creciente , 2) sin mucha tierra para expandirse y 3) recibiendo al montón de empresarios paisas que se van a vivir allá para montar negocios aprovechando el turismo y los beneficios de Puerto Libre de la isla, literalmente tiene a la isla en camino a una explosión demográfica. En el caso del Atlántico, es el hecho de tener muy poca área y la cuarta ciudad más grande del país influye un poco y en el de Cundinamarca, pues a pesar de ser un departamento grande, tener una ciudad de 8 millones de habitantes pues tampoco ayuda mucho a disminuir la densidad.

Si Colombia tuviera la misma densidad de población de San Andrés, viviríamos en este país, muy apretados eso sí, MIL SETECIENTOS MILLONES DE PERSONAS, en lugar de los cincuenta millones que algunos (como yo) ya consideran una cifra escandalosamente alta.

Si San Andrés fuera un país independiente, increíblemente no sería el más densamente poblado del mundo; le ganarían Mónaco, Singapur, Bahrein y Malta… países que pueden considerarse más como ciudades-estado que como países en sí. Pero bueno, pasemos al otro extremo.

Los departamentos menos densamente poblados en Colombia son:

  1. Guainía (0,5 hab/km2)
  2. Vichada (0,6 hab(km2)
  3. Amazonas (0,7 hab/km2)

En Guianía, si la tierra se repartiera equitativamente entre sus habitantes, cada quien tendría derecho a 2 km2 de territorio (5 ciudades del Vaticano) o lo que es lo mismo 200 hectáreas de terreno. Si toda Colombia fuera tan densamente poblada como el Guainía, tendríamos una población de QUINIENTOS SETENTA Y UN MIL habitantes. ¿Se imaginan eso? Nada de trancones, ni transmilenios a reventar… todo un sueño.

Índice de Desarrollo Humano.

Pero aterrizando ahora en la realidad, pasemos al índice de desarrollo humano. “¿El qué?” podrían preguntar algunos, por eso trataré de explicar muy brevemente lo que significa esa expresión. El IDH es una forma de medir que tan bien vive la gente en un lugar de acuerdo a factores como los ingresos, la educación y la esperanza de vida. En Colombia los tres departamentos con IDH más alto son:

  1. Santander (0,879)
  2. Casanare (0,867)
  3. Valle del Cauca (0,861)

Bueno, lo de Santander no es TAN sorprendente como lo de Casanare “¿Casanare? ¿En  serio? ¿No ese el departamento donde no hay agua, luz, entre otras cosas?” Sí, el asunto con Casanare son las monumentales regalías que recibe, lo que hace que su IDH se eleve a los niveles de departamentos de índole industrial como Santander o el Valle (yo apostaba por Antioquia o Cundinamarca).

Bucaramanga, Santander.

De acuerdo con ese índice, en Santander, Casanare y Valle viven tan bien como lo hacen en Finlandia, Italia o España. Nada mal, según me parece, pero quizás la realidad no es tan buena como las cifras y si provienen del DANE, mucho menos. Pero demos la vuelta al asunto.

Los departamentos con IDH más bajo son:

  1. La Guajira (0,691)
  2. Chocó (0,731)
  3. Caquetá (0,752)

Al parecer hay 10 departamentos que viven peor que en mi natal Sucre, pero en fin. Si entramos a comparar, según el IDH, en La Guajira viven como en Palestina o Egipto… bueno y teniendo en cuenta la sequía en la que están metidos, creo que la comparación es apenas justa.  Lo interesante del asunto es que Chocó tiene un mejor IDH que Colombia como país, asemejándose a los niveles de Belice o Bosnia y el del Caquetá se asemeja al de Sri Lanka o Irán. Interesante ¿Verdad?

En la próxima entrega tocaremos dos aspectos en los que los países no suelen mentir tanto como en el IDH, serían el Producto Interno Bruto y el Producto Interno Bruto per cápita. Nos vemos.

Los Más y Los Menos En Colombia (Parte 1)

Departamentos de Colombia
Departamentos de Colombia

“¡Qué grande es Colombia!”… ¿Quién que haya nacido, crecido y/o vivido en este país no ha escuchado esa expresión? Después de todo, es el eslogan no oficial de cuanta agencia de viajes, campaña política y restaurante de comida típica ha aparecida en estas tierras olvidadas de Dios, pero ¿Alguna vez nos hemos puesto a pensar en verdad que tan grande es Colombia?

Para los pesimistas naturales que no prestaron mucha atención en la clase de Geografía de Noveno, ni han tomado la precaución de abrir un Atlas o al menos de entrar en Google Earth quizás les sorprenda que de hecho la frase no sólo es un invento patriotero, como el cuento del Himno Más Bello del Mundo (después de la Marsellesa), o de que aquí se habla el mejor castellano del Mundo… de hecho Colombia sí es un país grande, al menos en comparación con el tamaño promedio de otros países del mundo.

Colombia, incluso después del montón de mar que nos dejamos quitar de Nicaragua casi sin chistar, es el vigésimo sexto (26º) país más grande del mundo y aunque eso no pareciera ser tan maravilloso a simple vista, Colombia es más grande que el 90% de países y territorios que existen sobre el planeta tierra, lo cual incluye a todos los flamantes y poderosos países europeos, aunque de mucho no nos sirve si no hay empleo, aumenta el costo de vida y tenemos un presidente nefasto como el actual, pero bueno. Pero ahora ¿Qué pasa si no miramos a Colombia como un todo sino como la suma de sus partes? ¿Qué tal si comparamos los 32 departamentos de la república de Colombia por área, población, densidad, número de asesinatos entre otro aspectos, entre sí y con el resto del mundo?

En esta primera entrega responderemos esa pregunta desde dos aspectos: área y población.

Por Área

En cuánto al tamaño del territorio, los tres departamentos que se ganan el oro, la plata y el bronce son en su orden: Amazonas (109.665 km2), Vichada (100.242 Km2) y Caquetá (88.965 Km2). Si el departamento del Amazonas decidiera declararse independiente, se convertiría en el país número 107 por área en el mundo, quedando por encima de joyas como Guatemala, Islandia, Corea del Sur, Hungría y Portugal.  Vichada, que lo sigue de cerca ocuparía el lugar número 109 y  Caquetá el lugar 112. Nada mal para tres departamentos que sólo salen en los noticieros cuándo dan de baja a algún frente guerrillero o destruyen algún laboratorio de procesamiento de droga…

Pero ¿Qué pasa si hacemos la cuenta a la inversa? ¿Cuáles son los tres departamentos más pequeños de Colombia? En ese podium se ubicaría en primer lugar el recortado departamento de San Andres (52 Km2), seguido muy de lejos por el Quindío (1.845 Km2) y por Atlántico (3.388 Km2). Para que se hagan una idea de lo pequeña que es nuestra joya caribeña, el área POBLADA del distrito capital es unas 5 veces más grande, y dentro del siguiente departamento más pequeño (Quindío) San Andrés cabría 35 veces y sobraría espacio.

San Andrés Bogotá
Tamaño de l Departamento de San Andres, comparado con Bogotá.

Aún así, si San Andrés decidiera que luego de que Colombia se dejara quitar el mar del que se alimentaban la mayoría de su población, declararse independiente, habría cuatro países más pequeños que él: Nauru, Tuvalú, Mónaco y Ciudad del Vaticano.

Sincelejo San Andrés
O Con Sincelejo

Pero en geografía, el tamaño no siempre es lo de más. Es hora de pasar a población.

Por Población.

Los tres departamentos con más gente en Colombia (tomando los datos del Censo de 2005) son en su orden: Cundinamarca (9’467.562), Antioquia (5’750.478) y Valle del Cauca (4’524.678). Vale aclarar que en la población de Cundinamarca se incluye la población de su ciudad capital, Bogotá, a pesar de que en la práctica no hace parte de ella, pero para propósitos de esta nota, si lo hará. Trataremos el asunto en otra nota.

En Cundinamarca, incluyendo a Bogotá vive más gente que en Suecia, Austria o Suiza. En Antioquia vive más gente que en Dinamarca, Finlandia o Noruega.  Y en el Valle del Cauca vive más gente que en Uruguay, Panamá o Kuwait.

Haciendo la cuenta inversa, los tres departamentos menos poblados de Colombia son Vaupés (33.152), Guainía (43.314) y Amazonas (80.360) . Aquí las cosas se ponen interesantes. No sólo es que se pueda meter a la totalidad de la población del Vaupés o el Guianía en el Estadio Metropolitano o en el Campín, es el hecho de que la población de estos departamentos es menor que la de muchos municipios considerados pequeños, incluso para los estándares departamentales. La población de Vaupés es semejante a la del Municipio de Majagual, que es el séptimo municipio en el departamento de Sucre, que es el decimonoveno por población en Colombia. La población de Guianía es semejante a la del municipio de San Pelayo en Córdoba y la del departamento del Amazonas  es semejante a la población de Montelíbano, en el mismo departamento.

En la próxima entrega veremos los aspectos relacionados con Densidad y Calidad de Vida. No se lo pierdan.

Felices Cuatro Años de M…

Dedicatoria: Con mucho amor para mis amigos Bobo-Santistas.

Hoy, 7 de Agosto de 2014 les tengo dos noticias, una buena y otra mala ¿Cuál quieren primero? La buena, ok, empecemos con la buena: hoy, luego de 1461 días de negociaciones con asesinos, resultados paupérrimos en educación, compra de votos, clientelismo, paros en todos lados, deterioro de la seguridad, de la infraestructura vial e inacción frente a los eventos climáticos, entre otras perlas, termina el gobierno de Juan Manuel Santos. La mala noticia es que a partir de hoy empiezan otros 1461 días de lo mismo, claro que todo elevado a alguna potencia mayor que 2, porque a diferencia de los cuatro años anteriores, Santos no va estar tratando de lucir bien  como hasta ahora para ganar votos.

Sólo en este país macondiano,  donde la realidad parece todos los días superar la ficción, un inepto de la calaña de Juan Manuel Santos, que no hizo nada en 4 años, puede ganar la reelección por más de 900.000 votos. Pero esto no es tan sorprendente si analizamos la taxonomía de los 7,816,986 votantes del hoy reelecto presidente.

Por un lado tenemos a todos aquellos que votaron por él porque recibían algún tipo de beneficio económico, político o personal, por supuesto ahí tenemos a nuestro amigo Gustavo Petro, que a pesar de ser tan inepto como Santos, todavía tenía unos votos que ponerle, siempre y cuando el presidente se quedara calladito e inoperante (su estado natural) frente a los procesos de destitución y revocatoria en su contra. En ese mismo grupo tenemos a los “honorables” Ñoño Elias y Musa Besaile, que a pesar de que en cuatro años no hicieron nada en el congreso, en la pasada elección de senado obtuvieron las mayores votaciones por cuenta de los enormes “cupos indicativos” (léase MERMELADA) (¿) que usaron para andar pagando voluntades y favores en las elecciones (?) ¡Qué democrático!.

MermeladaPor ahí mismo, aunque con mucha menos plata, los empleados de los distintos (y fracasados) programas gubernamentales y por supuesto (no podían faltar) los beneficiarios de las famosas “casas gratis”, que puede que no tengan ni agua, ni luz, ni gas… ni transporte público, ni alumbrado público, ni vías…  pero que al menos es una casa y si no votaban por Santos los sacaban de allí a las patadas.  Pero ni con todo este montón de maromas antidemocráticas, Santos tenía la victoria asegurada, necesitaban el centavo para el peso, el último empujoncito y es allí donde la Ola Bobo-Santista llegó al rescate.

“¿La Ola Bobo-Santista? Pero ¿Qué es eso?” podrían preguntar algunos. Sencillo.

Bobo-Santista: (n) Dícese de aquel individuo que a pesar de clamar a diestra y siniestra que no es Santista, le hizo campaña a Santos, votó por Santos y celebró la victoria de Santos, dizque porque era el candidato de la paz (a pesar de que en su mandato la guerra se ha recrudecido) pero que en realidad lo hicieron porque odian a Uribe con toda su alma.

“Bueno, ya sabemos que es un Bobo-Santista, pero ¿Por qué es una “ola”?” Fácil, porque justo en el momento en que alguien se atreve a criticar alguna de las muchas estupideces que comete el presidente Santos, los Bobo-Santistas aparecen en cónclave con el mismo argumento “Peor era Uribe”… y cuando alguien le señala que votaron por Santos, salen con el cuento de “Yo no voté por Santos, voté en contra de Uribe”, tan genios, como si eso no hubiese venido siendo lo mismo.

 

Bobo Santista
“Bobo-Santista” descripción gráfica.

Pero hoy no es día de estar reclamándole nada a los Bobo-Santistas (entre los que se encuentran muchos simpatizantes de Petro, o Petro-Bobo-Santistas) hoy es día de felicitarlos, que gracias a su decisivo voto, hoy SU presidente (de ellos, mio no) toma posesión de su cargo, para darnos la bienvenida, no al futuro, como solía decir su gran aliado político y responsable de la crisis económica de los ’90, Cesar Gaviria, sino a la M…

¡Felices Cuatro Años!

Bobo Santistas

A Los Que Votaron Por Santos.

santos

Felicitaciones. A todos los que votaron por Juan Manuel Santos, felicitaciones, ganaron. Ya sea que hayan votado sinceramente por una esperanza difusa de paz, o por los $50.000 que les dio Yahir, o por los puestos que les aseguraron Musa, Ñoño o Gerlein, los felicito. Ganaron.

Pero espero que así como hoy celebran y vindican su triunfo a los cuatro vientos, con expresiones de júbilo y arrinconando y menospreciado a todos los que se atrevieron a no votar por su candidato, tengan la entereza y la decencia de ser consecuentes con su voto. Espero que tengan claro que en el momento de votar por Juan Manuel Santos perdieron la autoridad moral y democrática de hacer oposición o control político a las políticas de su candidato, lo que dicho en otras palabras es que perdieron todo derecho a quejarse en los próximos cuatro años.

Espero que recuerden el sabor de la victoria, cuando el 1 de Enero de 2015 vuelva a subir el precio a la gasolina, vuelvan a subir los pasajes y en consecuencia todos los productos de la canasta familiar, para que a mitad de año salga SU candidato a decir con datos manipulados a decir que las cosas van de maravilla en el país porque la inflación acumulada no ha superado un dígito.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando se implemente el tratado de libre comercio con Corea del Sur, que acabará con cientos de empleos en el sector industrial en el país, poniendo en riesgo el pan de miles de colombianos. Para que luego salga SU candidato a decir que los beneficios del TLC ha superado con creces los perjuicios.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando vea en libertad a ladrones, asesinos y violadores por culpa de una justicia incompetente, a la que el gobierno no sólo no ha puesto en cintura, sino que encima les sube el sueldo como si estuvieran haciendo algo bien. Sólo para que SU candidato salga luego a decir que el DANE dice que la tal inseguridad no existe.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando el sector rural termine de arruinarse y nos toque comprar alimentos importados a precios exorbitantes. Para que luego SU candidato diga que se está haciendo un gran esfuerzo para garantizar el flujo de alimentos en el país.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando vean que la miseria que le aumentan por decreto al salario mínimo, mientras que el salario de los congresistas se duplica por aprobarle leyes al gobierno sin chistar. Para que luego SU candidato diga que era una medida necesaria para garantizar la gobernabilidad.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando vean como se consolidan las mafias electorales en las regiones por cuenta del flujo de dinero de los cupos indicativos, lo cuál terminará de destruir la ilusión de democracia que existe en este país. Para que luego SU candidato salga a decir que ese dinero es para inversión en obras sociales y no para comprar conciencias.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando tengan que pasar semanas para que les asignen una cita con un médico adolescente, que sólo sabe recetar ibuprofeno; cuando usted o un familiar suyo se enfermen y les toque esperar horas en una silla plástica a espera de que desocupen una cama; o de que la centro médico le niegue la remisión para poder facturarle todo lo que pueda a la EPS. O cuando, no lo quiera Dios, tenga que esperar una semana para que la EPS le apruebe un procedimiento que es de vida o muerte. Para que luego SU candidato salga a decir que ha hecho todas las reformas pertinentes a la salud.

Espero que recuerden el sabor de la victoria cuando, a pesar de todo el tiempo que pasa en el colegio, su hijo, su sobrino o su primo, no pueda leer correctamente un simple parrafo, no pueda sacar una simple cuenta, o diga en televisión nacional que Gabriel García Márquez era el pintor que escribió Rin Rin Renacuajo. Para que luego SU candidato salga a decir que es el presidente de la educación.

Y sobre todo espero que tengan la entereza de quedarse callados cuando la tan anhelada “paz” por la que creyeron que votaron se traduzca en otro ciclo de violencia, peor que el anterior, nutrido por el dolor ocasionado por 60 años de asesinatos, robos y secuestros que están en vía de quedarse impunes.  Para que luego SU candidato salga a decir que la paz tenía sus riesgos.

Ganaron, sí, pero perdieron el derecho de protestar, de quejarse, de indignarse. Espero que puedan vivir con eso los ciento veintiséis millones de segundos que dure el próximo gobierno de Santos, cuyo peligro no es que nos convierta al castro-chavismo como algunos puedan pensar, sino que nos termine de hundir en la miseria, la inseguridad y la violencia,como bien lo hicieron sus pares políticos durante buena parte del siglo XX.

Disfruten ahora del sabor de la victoria de SU candidato, antes de que este les empiece a saber a mierda. Igual, sarna con gusto no pica.

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Ensayos Electorales (Parte 5): La Paz de las FARC.

Soy Colombiano. Y no hay nada que me emocione más que viajar por mi país. Desde los paisajes desérticos de la Guajira hasta los desfiladeros de miedo en la Cordillera Oriental, pasando por las hermosas plantaciones del Eje Cafetero, dudo mucho que haya un lugar en el Planeta Tierra que encierre tanta belleza como este rincón en el que tengo el privilegio de habitar. No creo que exista en el planeta Tierra un lugar donde la gente esté tan dispuesta a ser feliz, a divertirse, a ser libre, a dejar atrás todo. Y yo, como el resto de los casi 50 millones de colombianos, nunca he vivido en un país en paz. Y me pregunto cómo sería vivir en un país maravilloso como este, si encima no tuviéramos que preocuparnos por la guerra, por los balas, por los secuestros, por la violencia. Yo también quiero paz. Pero así como quiero la paz, estoy 100% convencido de que la paz que Juan Manuel Santos nos quiere meter por los ojos y sobre la cuál quiere basar su reelección, no es el camino para ese país maravilloso que yo y tantos millones de colombianos hemos soñado.

Las FARC nacieron del hecho violento más nefasto del Siglo XX: el asesinato de Jorge Eliecer Gaitán (el del billete de mil), candidato liberal, muy al estilo provocador de Gustavo Petro, que prometía acabar con la injusticia social, ayudar a los pobres y todo ese discurso revolucionario que bien hizo famoso a  Juan Domingo Perón y su señora esposa. Gaitán polarizó a Colombia, igual que lo hace ahora Petro, y por eso su muerte desencadenó una ola de violencia que se extiende hasta nuestros días.

Pero no fue el asesinato de Gaitán per se, el causante de la aparición de las FARC, fue la sensación de injusticia que provocó que nunca se esclareciera por completo el crimen, o al menos no como todo el mundo esperaba que se resolviera. Tal como hoy en día todos estamos seguros que Laura Moreno y Carlos Cárdenas tuvieron que ver con la muerte de Luis Andrés Colmenares, en esa época todo el mundo estaba seguro que “los conservadores” (así, en general) habían estado detrás de la muerte de Gaitán y no estaba dispuestos a aceptar otra respuesta. Este vacío de justicia y el profundo abandono en el que se encontraba (al igual que ahora) el sector rural , fueron la semilla que dio origen a las FARC.

Hoy, casi 70 años después de la muerte de Gaitán y a escasos minutos de cerrarse las urnas de la segunda vuelta presidencial de 2014, se habla de paz, como si con el acuerdo, las firmas y hasta el referendo que hagan los colombianos de dicho proceso, la paz fuera a reinar por siempre en nuestro país.

No, la paz, en el caso que estuviéramos dispuestos a creer en las intenciones de paz de las FARC, no proviene de la firma de un montón de papeles en La Habana. Proviene de la justicia, misma que no sólo no se está negociando con las Cuba, sino que está completamente ausente de la faz del territorio colombiano. Pero empecemos con la guerrilla.

Para los que creen que sólo porque las FARC firmen un papel,estarán absueltas de 60 años de crímenes monstruosos, están muy equivocados. Existen demasiados colombianos, muchos con cierto grado de poder, que tocados por la infamia de las FARC (secuestros, asesinatos, robos, etc) no estarían dispuestos a dejarse salir con la suya a esos mismos que salen sonriendo para la foto en La Habana. Y habremos pasado más tiempo en un proceso de paz, que en esa misma paz.

Y por fuera de las FARC, la creciente injusticia que vemos a diario. Ladrones y asesinos que salen libres, juicios que favorecen a los más ricos, una justicia contaminada y sucia que sólo deja en la cabeza de los colombianos la idea de que hay que hacer algo, algo urgente y radical para cambiar las cosas de una vez por todas. Y será la justicia, más que la desigualdad o el hambre las que definirán un proceso de cambio que estará muy lejos de ser pacífico.

El Paro Agrario fue apenas un pequeño sorbo de lo que se viene para Colombia si encima de que no hay justicia, hay impunidad para unos pocos, sobre todo si es un grupo criminal de 60 años. En este momento se cierra las urnas, y Colombia habrá tomado la decisión final que definirá su destino en el futuro cercano. Ojalá el candidato que gane comprenda que la única manera de alcanzar la paz es brindándole justicia al pueblo.

Amanecerá y veremos.