División Político-Administrativa de Colombia (Parte 1): Departamentos, Municipios y Distritos.

¿Cómo se divide Colombia?

Si usted cree que la respuesta es tan sencilla como “Colombia se divide en departamentos y estos a su vez en municipios” … déjeme decirle que está un tanto equivocado, porque como veremos en Colombia, nada es tan sencillo.

Primera parada: los distritos.

Los distritos son, al menos en teoría Continúa leyendo División Político-Administrativa de Colombia (Parte 1): Departamentos, Municipios y Distritos.

Mapa Voronoi de la República de Colombia, Basado en Capitales Departamentales (Mapas X)

Hace algunas horas lancé a través de varias redes sociales el siguiente reto: “¿A qué corresponde el siguiente mapa de Colombia?”

Captura de pantalla completa 20022015 210010.bmp

Las respuestas fueron, a decir verdad, bastante diversas…

* Panem con 32 distritos.

* Colombia repartida según el partido político en el poder.

* Nivel de pobres o nivel de corrupción.

* Estados de EUA acomodados a nuestro territorio.

* Alcanzo a ver figuras y rostros.

* Juego.

* Chikunguña.

* Cubismo.

* La división política de la Iglesia.

* Un vitral de la Casa de Nariño.

Y la mejor… Continúa leyendo Mapa Voronoi de la República de Colombia, Basado en Capitales Departamentales (Mapas X)

Huérfanos, Homosexuales y Cortes

Desde que empecé en mi rol de redactor aficionado, por medio del experimento de este blog, he tratado en diversas oportunidades sobre los temas más espinosos y polémicos en el país, incluyendo, por supuesto el estatus legal de las parejas del mismo sexo, como hecho evidente que la sociedad está en mora no solo de tolerar y admitir, sino también de integrar en todos los niveles de la realidad nacional. 

Doing_the_best_she_can

Tal y como lo expresé en su momento, en este mismo blog, hace casi dos años, resulta ampliamente inconveniente que Continúa leyendo Huérfanos, Homosexuales y Cortes

Lo que paga un pilo en “Ser pilo paga”

Fuente.  Financial Aid BYU.
Fuente. Financial Aid BYU.

Me encontraba yo, no tan cómodamente sentado en una silla plástica, viendo a través del umbral de la puerta, como el sol mortal del mediodía caía sobre la calle del frente. El calor era ya insoportable en aquel pueblo perdido en medio de la geografía del Caribe Colombiano, en el que me hallaba por cuestiones laborales; y ni siquiera la semejanza de las calles rotas y polvorientas, rodeadas de almendros rotos y centenarios con los escenarios descritos en la obra de Gabo logró que superara el marasmo intolerable. Fue entonces que llegó el interlocutor que esperaba; Juan* llevaba una camisa naranja y un pantalón negro desgastado, de esos mismos que se encuentran en promoción en almacenes comoTierra Santa, en conjunto con unos zapatos perfectamente lustrados y una cadena de oro, que resaltaba sobre el último botón cerrado de su camisa.

Era evidente que quería verse y lucir bien, pero el contraste entre la ropa corriente y la joya colgada en su cuello dejaba mucho que desear, sin embargo lo que más llamaba la atención era la contagiosa sonrisa de desplegaba de oreja a oreja. Levantó el pecho y con orgullo y con aquel acento peculiar de los naturales de su tierra profirió una frase que seguramente había repetido e iría a repetir muchas más veces de las que podría contar: “La CONTINÚA LEYENDO